Desde el biopoder

Los polleros

El número de indocumentados que pasan por México con destino a los Estados Unidos en busca de cumplir el llamado "sueño americano" es inexacto, sin embargo, cada año, la tendencia aumenta.

De alguna manera, el volumen de la migración centroamericana de tránsito irregular por México se puede estimar de manera indirecta por la suma de tres grupos: los retenidos por las autoridades migratorias mexicanas, que daría un 50 por ciento; los retenidos por las autoridades migratorias estadounidenses en la zona fronteriza que daría un 25 por ciento; y aquellos que lograron entrar y residir en Estados Unidos, entre 15 y 20 por ciento.

Para los indocumentados que pasan por México, los costos por cruzar territorio maxicano son variados y muy altos. Los llamados "polleros" o personas que se dedican a pasar indocumentados por territorio nacional hasta Estados Unidos, ofrecen la idea de contar con mayores facilidades si se pagan entre siete mil y 10 mil dólares.

Con el pago, los polleros, se encargan de definir la ruta hacia los Estados Unidos. Algunos polleros optan por ocupar hoteles para ir brindando descanso a los indocumentados y llegan a buscar albergues para migrantes instalados en varios puntos de la República.

La manera en que operan los polleros, indica la presencia de una red que está integrada por miembros del crimen organizado, maquinistas y autoridades.

En caso de que los migrantes decidan irse sin apoyo de un pollero como ocurre en la mayoría, deben ir realizando pagos conforme van avanzando. Cada vez que se suben al tren, deben pagar a la delincuencia organizada 100 dólares. No pagan el dinero a los maquinistas que están coludidos con el crimen organizado, sino a jóvenes que forman parte de una red de delincuencia.

En los últimos años, las cuotas otorgadas por los indocumentados se encuentran a la alza. Mientras en el año 2000, pagaban alrededor de tres mil dólares para llegar a Estados Unidos. Recientemente, destinan más de 10 mil dólares que casi nunca tienen y, por lo tanto, piden prestado a sus familiares y amigos o van trabajando en el camino.

jaime.zambrano@milenio.com