Desde el biopoder

Leyes Kate y Davis-Oliver, golpe bajo a migrantes

El 1 de julio de 2015, una mujer de 32 años llamada Kathryn Steinle, paseaba con su padre por el muelle 14 de San Francisco. Sin saber lo que pasaba, una bala perdida alcanzó la aorta de la mujer de 32 años. Kate, como era llamada, murió antes de llegar al hospital. Tras la muerte de la norteamericana, Juan Francisco López Sánchez, de 45 años, un mexicano indocumentado, fue detenido como presunto autor del disparo.

La muerte de Kate fue el justificante perfecto para que un sector de legisladores norteamericanos pidiera endurecer las penas contra los migrantes y contrarrestar servicios a los indocumentados, sin importar su situación migratoria.

Con la llegada de Donald Trump, a la presidencia de Estados Unidos, las iniciativas contra los indocumentados tomaron fuerza. El jueves, la Cámara de Representantes del país norteamericano aprobó un paquete de medidas antiinmigrantes que fijan castigos mayores contra indocumentados reincidentes y cortan los fondos para las llamadas "Ciudades Santuario" que rechacen cooperar con autoridades federales.

Con 257 votos a favor y 167 en contra, pasó la "Ley de Kate", que aumenta las penas a inmigrantes indocumentados que reingresen ilegalmente a Estados Unidos. La iniciativa expande la legislación estadunidense a fin de ejercer mayores presiones legales a los estados o ciudades que se nieguen a honrar las órdenes de detención de autoridades federales.

De la misma forma, con 228 votos a favor y 195 en contra, la Cámara Baja aprobó la Ley Davis-Oliver, bautizada en memoria del detective Michael Davis y el alguacil Danny Oliver, asesinados en Phoenix en 2014, por un inmigrante indocumentado que tenía antecedentes criminales y dos deportaciones previas.

El proyecto de ley refuerza los castigos contra las llamadas "Ciudades Santuario" y autoriza la contratación de 12 mil 500 agentes federales de inmigración armados.

Las Leyes Kate y Davis-Oliver, aprobadas en la Cámara de Representantes, son una muestra del endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos.

Con la aprobación, la Cámara Baja de Estados Unidos dio un golpe bajo a los migrantes, en especial a los mexicanos, que están entregando su vida y sus mejores años a aquel país. El tema no puede ser pasado por alto y, sin meterse en la vida interna de su vecino, México está obligado a externar su punto de vista contra tales proyectos, en el marco de la renegociación del TLC.

jaime.zambrano@milenio.com