Desde el biopoder

Hijos de migrantes, siguiente objetivo de Trump

Evitar que los hijos de migrantes nacidos en Estados Unidos obtengan la nacionalidad, es el próximo objetivo del presidente Donald Trump, quien encabeza una bandera racista en la que lo único que tiene valor es el dinero.

Trump comenzó su lucha racial contra los llamados “dreamers”, jóvenes que nacieron en países como México, pero que llegaron siendo niños al territorio estadounidense y hoy tienen un permiso especial para estudiar y trabajar.

No hay estadísticas exactas,s pero se estima que cerca de 700 mil menores son “dreamers”, de ellos, más de 70 mil son poblanos. Se tiene programado que en marzo termine el programa de Acción Diferida (DACA, por sus siglas en inglés), con lo cual, miles de “dreamers” se verán obligados a salir de Estados Unidos.

Entre los migrantes, ya comenzó a circular información sobre un nuevo ataque de las políticas racistas del presidente norteamericano: evitar que los hijos de los migrantes consigan la nacionalidad y, por tanto, puedan ser deportados.

El proceso es complicado porque tendría que comenzar a gestionar una reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos de Norteamérica, sin embargo, el presidente Donald Trump puede presionar desde diferentes ámbitos para lograr sus objetivos.

Actualmente, toda persona nacida en el llamado territorio de las barras y las estrellas consigue la nacionalidad norteamericana, sin embargo, Trump podría cambiar las leyes con tal de cumplir con una de sus metas, lograr la reelección.

Trump es un hombre al que no le interesa el ser humano por el ser humano, sino las cifras económicas; además, encabeza un movimiento racista en busca de que la raza blanca sigua dominando el gobierno de Estados Unidos.

Los migrantes y la raza latinoamericana están tomando cada día más posiciones de poder y las políticas de Donald Trump están enfocadas en evitar que eso suceda, con la construcción de un muro fronterizo y el recrudecimiento de las políticas contra la migración.

Trump y la gente que lo sigue no se dan cuenta que lo más importante no es el color de la piel, el idioma o la religión, sino el interior de las personas. La vida no puede perder valor y debe ser respetada a toda costa y en todo momento.