Desde el biopoder

El control y el muro entre México y Estados Unidos

A partir de mediados de la década de los años 80, se comenzaron a solicitar más requisitos para el otorgamiento de visas y nuevos controles fronterizos por parte del gobierno de Estados Unidos hacia todas las personas que querían ingresar a su territorio.

La llamada Ley Simpson-Rodino señalaba que los inmigrantes que quisieran trabajar en el país vecino del norte, debían llevar a cabo alguna actividad no calificada y su contratación se daría siempre y cuando no existiera disponibilidad de norteamericanos para realizarlo; además, debían recibir un sueldo no menor al percibido por los estadounidenses en la misma zona y ocupación.

Durante la década de los 90, la frontera de México con Estados Unidos comenzó a tener más dispositivos de seguridad y control que se combinaban con impedimentos físicos: las bardas o muros. Al mismo tiempo, había más personal de la Patrulla Fronteriza, la llamada Border Patrol.

Estados Unidos inició, en aquel tiempo, una nueva estrategia de contención, la cual se prolongaría: entre 1991 y 1993, se levantó una cerca en California, en la zona de la ciudad de Tijuana; en 1993, se aplicaron las operaciones Blockade y Hold the Line; en 1994, se aplicó la Operación Gatekeeper; en 1995, la Operación Safeguard; y en 1997, la Operación Río Grande.

De acuerdo con el documento Acciones Bilaterales Regionales y Multinacionales de la Cancillería Mexicana en Materia Migratoria, el 30 de septiembre de 1996, el presidente de los Estados Unidos, Bill J. Clinton, suscribió la ley en materia migratoria: Illegal Inmigrant Reform and Inmigrant Responsability Act of 1996 (IIRIRA).

En aquel documento se propuso la implementación de equipo y tecnología sofisticada para reforzar el control; la construcción de triples muros en zonas de alto cruce ilegal; las penalizaciones respecto al tráfico de migrantes; la toma de huellas dactilares para un mejor reconocimiento de los reincidentes; y las sanciones penales a quien falsifique documentos en más de una vez.

Los inmigrantes están considerados como indocumentados o en una situación irregular cuando no se les permite entrar, permanecer o trabajar cumpliendo las leyes.

De alguna manera, Estados Unidos juega un doble discurso, ya que por un lado, permitió la llegada de indocumentados como mano de obra barata y, a la vez, reforzó sus fronteras para evitar la llegada de un mayor número de indocumentados.

 jaime.zambrano@milenio.com