Desde el biopoder

La batalla perdida de Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, juega con el discurso de construir un muro en la frontera con México, barrera que ya existía pero que forma parte de una estrategia para legitimarse y para evitar la conformación de la nación del "spanglish".

Cuando el flujo migratorio es menor en comparación con otros años, Trump decide basar su relación con México a partir de un mayor control de la frontera y la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC).

El muro es un símbolo negativo en la relación entre México y Estados Unidos pero es la última estrategia del país vecino para evitar que los migrantes reconquisten y recuperen territorios perdidos en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1847, siendo ejecutivo de la nación azteca, Antonio López de Santa Anna.

Aquel acuerdo, a todas luces una derrota mexicana, estableció que México cedería más de la mitad de su territorio, que comprende la totalidad de lo que hoy son los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. Además, México renunciaría a todo reclamo sobre Texas y la frontera internacional se establecería en el río Bravo.

Poco a poco, en la última centuria, los migrantes fueron recuperando el territorio. La comunidad latina cada vez es mayor pese a las barreras establecidas desde el siglo pasado.

A lo largo de la historia, Estados Unidos suma diferentes acciones y diversos métodos para tratar de controlar la llegada de migrantes. En 1953, puso en marcha la llamada Operación Tormenta; para 1954 implementó Operación Mojado; y en 1969 desarrolló la Operación Intercepción.

En 1993, Estados Unidos dio inicio la Operación Bloqueo o Control de Línea, conocido como Blockade o Hold the Line; para 1994, realizó un ajuste y estableció la Operación Guardián (Gatekeeper); y entre 1994 y 1995 se puso en marcha la Estrategia Nacional: Plan Estratégico de la Patrulla Fronteriza.

Pese a las restricciones de las leyes norteamericanas para evitar la llegada de indocumentados, las empresas siguieron contratando a migrantes, quienes poco a poco están recuperando territorio mexicano.

A Trump solo le queda reforzar un muro que los lazos de afecto entre los migrantes derrumbarán. Al final, el presidente norteamericano perderá la batalla porque un muro físico no evitará que consolide una nueva nación.