Piernas, boletas y chapopote

Empatados a cero en el fut, México y Brasil no obstante son diversos en su posición respecto a cómo entrarle al tianguis del mercado global, al draft de piernas y el negocio del futbol, al juego de la política y sus procesos electorales, o a la visión de sus gobiernos frente a la geopolítica del petróleo, el gas y cierta idea de la seguridad energética. Aunque la FIFA aprovecha la diversidad para meter al organizador en turno de la Copa, al redil de los negocios del multimillonario espectáculo, Brasil entra por la puerta de licitaciones que abren el abanico de empresarios participantes en la construcción y la televisión, mientras que el gobierno mexicano es capturado por los intereses monopólicos. México importa más piernas futboleras de las que exporta; lo contrario de Brasil. Petrobras cuenta con política industrial; Pemex será reducido a productor de chapopote…

      Las grandes apuestas del modelo económico y la capacidad para manejar los conflictos políticos difieren en ambos países. Resumo la información que nos da Emir Sader, sociólogo brasileño, sobre esas diferencias: entre 2003 y 2012, período gobernado por el PT, el PIB brasileño creció 4,21 por ciento al año, el de México 2,92 por ciento. Las exportaciones brasileñas aumentaron a una tasa anual del 6,59 por ciento, las de México 5,35 por ciento. La renta per cápita en Brasil creció a una tasa anual del 2,84 por ciento, la de México 1,42 por ciento. Los salarios en la renta nacional alcanzaron 45 por ciento del PIB en Brasil, en México apenas 29 por ciento. En ese período, Brasil creó 16 millones de empleos formales, México 3,5 millones. La pobreza absoluta se redujo en Brasil a 15,9 por ciento en México aumentó al 51,3 por ciento. Contraste fuerte, la inversión directa externa en Brasil aumentó de 16,590 millones de dólares a 76,110 millones, mientras en México cayó de 23,932 millones de dólares a 15,455 millones. En 2013, Brasil creció 2,3 por ciento mientras que México creció 1,1 por ciento.

      Entre 2003 y 2012, los trabajadores brasileños tuvieron un aumento real en sus ingresos, el salario mínimo creció casi 74 por ciento y la inflación estuvo controlada.  De acuerdo con **AltoNivel: “si se toma como parámetro el Índice de Desarrollo Humano, que está integrado por indicadores de ingreso, salud y educación; y se compara con el salario mínimo indexado a Precios de Poder Adquisitivo (PPA), se puede ver que México tiene el salario mínimo más bajo de la región latinoamericana.” (http://www.altonivel.com.mx/42539-salario-minimo-insuficiente-para-los-mexicanos.html) Entre 2005 y 2012 se registra una caída de 17 puntos porcentuales para el salario mínimo general. Caída que se acentúa en el caso de asalariados con estudios universitarios al 21 por ciento y con posgrado al 23 por ciento.  En Brasil, hay trabajadores y clase media fortalecida que mayoritariamente apoyan al gobierno del PT. El conformismo mexicano impide reivindicaciones contra el hecho de que los trabajadores son los peor pagados de la OCDE y los que más  horas trabajan.

Los canales para expresar la inconformidad siguen abiertos en Brasil; el Mundial es cuestionado por movimientos de talla diversa que se manifiestan todos los días en todas las sedes donde hay futbol. El clima preelectoral, pues en tres meses habrá elecciones presidenciales, crea un marco de exigencias sobre la libertad de expresión y hay una fiscalización ciudadana sobre las represiones del gobierno federal y de los estados federados, que denuncia los abusos de autoridad. Aunque las manifestaciones actuales no tienen la masividad de las realizadas hace un año, ni entonces ni ahora hay crisis gubernamental sino negociaciones transparentes del conflicto y deslinde de responsabilidades. Dilma buscará su reelección; el encargado de su campaña es el ex Presidente Lula, quien no tiene pretensiones reeleccionistas. Cierto, Brasil no es el cielo pero México está más cerca del infierno.


japreco@hotmail.com

Blog de análisis Glocal NICAM - OMPA aquí-allá: http://nicam-ompa.blogspot.com/