Cómo “vender” un país

La metodología para “vender” un país no se diferencia en nada a la metodología que se aplica para vender un producto. El asunto, aunque complejo, lo sintetizo en tres capítulos:

1. Producto.  2. Empaque. 3. Mercado.

PRODUCTO: Desarrollar un producto que satisfaga las expectativas y requerimientos del mercado. EMPAQUE: implementar un empaque atractivo, de acuerdo al mercado al que se pretende vender. MERCADO: tener conocimiento profundo del comprador potencial.

Cuando estos tres capítulos se integran adecuadamente, el éxito del producto está garantizado. Cuando por lo menos uno de los tres falla, el producto fracasa. 

Recientemente en el Foro Económico Mundial en Davos, Peña Nieto supuso que promover en ese evento las “virtudes” de la reforma energética implementada (a medias*) recientemente, era suficiente para convencer a los dueños del dinero (mercado) del mundo invertir en México (producto). Peña Nieto no consideró que el producto, debido a su deteriorado empaque, no es apetecible para el mercado.

Ningún oferente puede presumir su producto si su presentación (empaque) despierta suspicacias. Independientemente de que las reformas que el gobierno ha implementado sean buenas o malas (el tiempo nos lo dirá), la imagen que hoy día proyecta México a nivel internacional es de mala calidad (presentación del producto).

“La guerra” que se está librando en Michoacán se difunde a través de los medios de comunicación de todo el mundo. Esta difusión le da a México mala imagen. El mercado potencial (inversionistas) busca seguridad y garantías. Dicho en otras palabras; el empaque deja mucho que desear.

Antes de sacar un producto al mercado deben revisarse todos los puntos clave de éste, para que su presentación y calidad sean impecables y seduzcan al comprador.

La guerra en Michoacán, más la corrupción galopante en las instituciones gubernamentales deterioran la presentación del producto. Urge implementar una reingeniería de producto, para que, efectivamente, logremos atraer las inversiones que nos hacen falta para el tan cacareado desarrollo que el destino nos depara.

Mientras no mejoremos el empaque, la percepción que el mercado tiene del producto, no va a cambiar.

*Faltan 21 leyes secundarias por implementar. El plazo para presentarlas vence en abril 19. La reforma energética está incompleta. El producto no está listo para salir al mercado.

jaimemarinsr@jmarin.com