Hacia dónde vamos

Asisto con frecuencia a exposiciones de arte. He coincidido en diferentes galerías con un pseudo-artista quien invariablemente me comenta del cuadro que va a pintar. Siempre que nos encontramos me repite la misma cantaleta relacionada con el cuadro que supuestamente pintará. Recientemente, después de las muchas veces que me ha referido lo mismo, le dije: tú no eres pintor, en el mejor de los casos eres un conversador, los cuadros no se platican, los pintores no platican sus ideas, las ejecutan.

Videgaray y Peña Nieto son como el psudo-artista; hablan de lo bien que nos va a ir, pero hasta ahora no se ven resultados que beneficien ni a Mexico ni a los mexicanos. No obstante nos saturan con su verborrea. La triste realidad es que la situación de millones de mexicanos está peor que hace año y medio. Los discursos sin sustancia no resuelven absolutamente nada. Lo que México y los mexicanos exigimos es acción, abatir la corrupción en el sector público, terminar con los privilegios de los que gozan sin merecerlo los miembros de la casta política: secretarios, senadores, diputados, gobernadores y funcionarios públicos de alto y medio pelo.

Urge aplicar austeridad, mesura, eficacia y transparencia en el gasto público. Urge además hacer una rectificación de la asfixiante reforma fiscal, la cual está sacando de circulación a un buen porcentaje de micro, pequeñas y medianas empresas. Videgaray no tenía —ni tiene— la menor idea que con sus equivocadas estrategias la economía nacional se vendría abajo. Ahora, cuando las consecuencias nos avasallan, él y Peña Nieto no hacen nada por corregir la dramática situación. Que rectifiquen si tienen la humildad de hacerlo y que reorienten el rumbo económico del país.

Es difícil entender las pretendidas justificaciones de Videgaray cuando afirma que a pesar de la baja del pronóstico original de crecimiento del PIB, el cual al inicio de año lo estimó en el 3.5 por ciento, ahora, este paupérrimo 2.7 por ciento, según él, nos ubica en la dirección correcta. Evidentemente se le atrofió el piloto automático al flamante secretario de Hacienda y no se ha dado cuenta, el señor pierde de vista el desarrollo de países como Chile, el cual terminará el año con un crecimiento del 5.3 por ciento, el doble que nosotros. India crecerá un 7 por ciento y China un 8 por ciento.

Y nosotros, ¿HACIA DÓNDE VAMOS, señor Videgaray?

 

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