La segunda conquista

Hace exactamente 500 años, el 13 de agosto de 1521, después de enconados intentos bélicos, Tenochtitlán cae ante los conquistadores españoles. Este hecho marcó el inicio de la colonización española y el nacimiento de La Nueva España. A partir de entonces, los españoles saquearon hasta hartarse los grandes yacimientos de oro y plata de estas tierras durante 300 años.

En mayo de 1900, en la Hacienda El Tuillo, en San Luís Potosí, se organiza la Mexican Petroleum Company of California. En los años siguientes llegaron muchas petroleras extranjeras más. El 18 de marzo de 1938, Lázaro Cárdenas promulga la expropiación petrolera. A propósito, ¿qué festejaremos en los subsecuentes 18s de marzo? 

En tiempos de “la Nueva España”, los nativos mexicanos, en su condición de esclavos, servían a los conquistadores en la explotación del oro y la plata. Hoy, a 500 años de distancia, la segunda conquista da inicio auspiciada por Peña Nieto, él pretende hacernos creer que llegó la era de la abundancia para México y los mexicanos. Los mexicanos –dice— gozarán --en el largo plazo-- de precios más baratos en la gasolina y en “la luz”. Esta es la nueva versión de darnos a los nativos cuentitas y lentejuelas a cambio de nuestras riquezas naturales.

Así como llegarán las cuantiosas inversiones del extranjero, así se irán con extraordinarias ganancias para los inversionistas. El dinero que traigan las empresas multinacionales lo recuperarán con creces y se lo llevarán a sus países de origen. El salario que pagarán a los trabajadores mexicanos será de miseria comparado con los beneficios económicos que obtendrán. La diferencia en esta segunda conquista radica en que ahora se está llevando a cabo en contubernio con el gobierno mexicano y sus comparsas, los vendidos diputados y senadores del PAN y PV, los del PRI, ni hablar.

Si con la reforma energética no hay un objetivo claro y honesto respecto a la distribución de la riqueza, los pobres serán cada día más pobres y los ricos, incluyendo a los políticos, cada día más ricos. La pregunta es: quién les cuidará las manos a los funcionarios mexicanos y quién revisará lo que pomposamente llaman transparencia, ¿será Romero Deschamps, protegido de Peña Nieto? Gulp.

Hago una adecuación a la frase de Porfirio Díaz: “Pobre México nuestro, tan lleno de corrupción y tan cerca de Estados Unidos”.

 

jaimemarinsr@jmarin.com