El pueblo habló

Hay ocasiones que no se requiere expresar con la palabra hablada un sentimiento que traemos muy adentro. Es el caso de los resultados de las elecciones del pasado domingo. Sin palabras el pueblo mexicano expresó su descontento en las urnas en los 12 estados donde se llevaron a cabo elecciones para gobernador.

No es solo mal humor y hartazgo; es decepción, frustración, coraje, indignación e impotencia ante la situación que estamos viviendo. El pueblo habló, ya no aguanta más robos, corrupción, impunidad, opacidad y perversión “oficial”. Se hartó de que el gobierno solape a los gobernadores y exgobernadores delincuentes. Beltrones admitió que en su partido existen mandatarios estatales que debido a sus “políticas equivocadas” pesaron contra su partido.

Los candidatos del PRI fueron palomeados personalmente por Peña Nieto. Según sus asesores se trataba de los mejores para ganar sus respectivos estados. Los palomeados perdieron la elección debido a la inminente necesidad que tiene el elector de contar con gobernantes confiables, que no lleguen a solapar a sus “honorables” antecesores y a seguir robando como ha ocurrido históricamente. El PRI es el PRI de siempre, la sociedad mexicana es la que está cambiando, no aguanta más, votó contra el mal gobierno.

Veremos si los gobernadores electos de Veracruz, Chihuahua y QR cumplen sus promesas de encarcelar a sus predecesores, quienes de la manera más descarada y ruin han saqueado las arcas de sus respectivos estados. 

Tres exgobernadores de Tamaulipas tienen un negro historial:: Manuel Cavazos, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández. Yarrington, es buscado por la DEA, Hernández también, Cavazos –por segunda ocasión senador de la república– fue exonerado por la PGR a pesar de que existían acusaciones en su contra por ligas con el narcotráfico. Con estas “estrellas” en el reparto ya nadie quiere ver la misma película.

Los gobernadores “castigados” perdieron de vista cuatro compromisos elementales que debieron asumir con el pueblo durante su mandato: honradez, responsabilidad moral, responsabilidad política y responsabilidad social. Los que van de salida dejaron pasar la oportunidad única que tuvieron en sus manos: ser queridos admirados y respetados por sus gobernados. Hoy, son repudiados. ¿O no, Señores Duarte, señor Borge? De Humberto Moreira y Fidel Herrera otro día hablamos.

jaimemarinsr@jmarin.com