El país del mañana

En mi época de preparatoriano solíamos decir: “México es el país del mañana”. La frase estaba muy lejos de ser aplicada en un plano progresista, que ¡bah!  Hacíamos mofa de que para los mexicanos todo es para mañana. Tengo que limpiar mi jardín, lo haré mañana. Voy a lavar mi coche, lo lavaré mañana… Tal vez así somos, pero jamás pensé que tendríamos un presidente cuyos proyectos, todos, son para “mañana”.

En su segundo informe de gobierno, Peña Nieto exaltó los programas que según él empezarán  a dar frutos “mañana”, cuando el ahora es apremiante para millones de mexicanos que viven en extrema pobreza. Estos mexicanos reclaman acciones inmediatas, por lo que “mañana” será demasiado tarde.

Cambiarle de nombre a un “programa social” no beneficia en nada a nuestra gente. Oportunidades ahora se llama “Progresa”, linda palabra sin contenido para las necesidades de la población.

Según Peña Nieto, ahora hay 3 millones de mexicanos mejor alimentados gracias a la cruzada contra el hambre. No obstante, diariamente vemos en las calles, hombres, mujeres y niños pidiendo limosna para comer. En muchos estados del país las necesidades básicas de la gente no se han satisfecho. La seguridad es capítulo aparte.

El hambre sólo puede combatirse con educación, no con dádivas ni con programas populistas. Un pueblo educado es un pueblo progresista. Hay países que pueden servirnos de referencia: Finlandia, Nueva Zelanda y Corea del Sur…

Mientras existan sindicalistas facinerosos (la CNTE) que atenten contra la niñez mexicana, lo más valioso de nuestra nación, nuestro futuro será incierto. ¿Cuándo va a poner el gobierno federal orden en Oaxaca? ¿Será mañana?    

De acuerdo a los especialistas, los beneficios para los trabajadores mexicanos serán mínimos cuando inicie la explotación de nuestros recursos energéticos, las empresas petroleras extranjeras contratarán mano de obra barata. Tal vez se generen los miles de empleos a los que Peña alude, ¡sí! Pero las multimillonarias utilidades irán a engrosar las arcas de las empresas extranjeras que se valdrán de los trabajadores mexicanos para explotar nuestros recursos energéticos.

Peña ha omitido el punto clave del asunto de la reforma energética, ¿qué va a pasar cuando se termine nuestro petróleo? Lo cual sucederá, si no mañana, sí pasado mañana, pero nuestro petróleo se va a acabar.

 

jaimemarinsr@jmarin.com