La KGB mexicana

La nefasta agencia de espionaje KGB de la URSS, (1954-1991) atentó contra la intimidad de miles de personas. Su objetivo era penetrar hasta las entrañas de los ciudadanos soviéticos para descubrir los supuestos complots que pudieran amenazar su poderío.

Inspirada en aquella agencia de triste memoria, surge en las entrañas del gobierno de México un nido de espías, réplica de aquella funesta organización. La diferencia entre la KGB y la versión nacional, estriba en el empleo de la tecnología. Hoy día, Pegasus, el sofisticado sistema que el gobierno mexicano compró a los israelíes para supuestamente espiar a narcos y a la delincuencia organizada, puede, inclusive, detectar con la cámara del celular las caries de los espiados (y las espiadas, diría Fox).

Merced a una investigación del prestigiado diario The New York Times, trascendió internacionalmente que el gobierno mexicano espía a periodistas, defensores de derechos humanos, activistas y miembros de organizaciones de la sociedad civil. Un funcionario de segundo nivel del gobierno sugirió que los agraviados presenten su denuncia ante la PGR. Vaya descaro, cuando el titular de esa dependencia presuntamente podría ser parte de los espías. Imposible investigar a la organización para la que “trabaja”. No incurriría en un ridículo como el que protagonizó Virgilio Andrade con el asunto de la casa blanca.

La situación es muy crítica. Espiar a los ciudadanos es violentar su privacidad. Cuando los gobiernos usan su poder para espiar a sus gobernados y se filtra dentro de la vida de todo el mundo, es un atentado contra la intimidad, una vergüenza para nuestro país. La falta de respeto incita a la falta de respeto. Con estas añejas prácticas, el gobierno retrocede. Quienes violan las comunicaciones privadas, sean quienes sean, cometen un delito tipificado en el artículo 16 de nuestra constitución.

Estas tácticas violatorias atentan contra democracia. La sociedad ya no está dispuesta a aceptar más agravios del ejercicio del poder. Invadir los teléfonos celulares es entrar en lo más profundo del alma de las personas.

PD. Después de un prolongado silencio, EPN, furibundo, se pronunció el jueves pasado en Lagos de Moreno respecto a este vergonzoso asunto. Negó las imputaciones de espionaje. Dijo: “Falso que el gobierno hurgue en la vida de los ciudadanos”. ¿Será? 

jaimemarinsr@jmarin.com