La justicia en México

Leonor Zurita purga una condena de 6 años en una cárcel mexicana por haber robado comida para sus hijos en una tienda de autoservicio.

En nuestro país están recluidas más de 7 mil personas, la mayoría mujeres, por haber robado un litro de leche, una caja de cereal o un yogurt; no tenían dinero pero necesitaban alimentar a su familia. Por lo general cometen estos hurtos personas en extrema pobreza, mujeres abandonadas o desempleadas, madres solteras y hombres y mujeres que no tienen, ni han tenido posibilidades de subsistencia digna. Una vez en la cárcel, ahí se quedan hasta por 10 años porque carecen de dinero para pagar una fianza.

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el porcentaje de pobres en México aumentó entre 2012 y 2014 de 53.3 a 55.5 millones. La pobreza extrema sumó 11.4 millones en el mismo lapso.

Debido a una diferencia de criterios entre el Inegi y el Coneval, en virtud de que por sugerencia de Rosario Robles --a la sazón secretaria de la Sedesol-- el primero pretendió “maquillar” los resultados de 2015 para ocultar la verdad, por eso no tenemos datos de la pobreza respecto al año pasado; aunque sí tenemos abundantes datos de muchos políticos crápulas que saquean impunemente el erario para enriquecerse. Mientras ellos roban, millones de mexicanos viven en miseria abyecta. Frente a esta tragedia, uno de los peores pillos –en el supuesto que hubiera mejores-- escapa en helicóptero para disfrutar de los miles de millones robados al pueblo. 

No se requiere ser genio para intuir que el escape de Javier Duarte fue una negociación pactada. Los políticos se encubren entre ellos. En el caso del ex gober de Veracruz, existen asuntos muy oscuros que la cúpula del poder no permite que se hagan públicos. Protegen al delincuente y se convierten en cómplices. Así ha sido siempre. Esa sí es delincuencia organizada. Los llamados cárteles son otros pillos, aunque en muchos casos actúan en mancuerna. Así pues, los capos oficiales conocidos por todos, son intocables porque tienen fuero, es decir: licencia para robar. Pareciera que entre ellos existe una competencia para ver quién roba más protegidos por la red de complicidades que les garantizan impunidad. Tal vez Duarte ya superó a Montiel, pero está lejos de Moreira.

Así está la Justicia en México.

jaimemarinsr@jmarin.com