Estado comatoso

El martes pasado se llevó a cabo el “debate” entre los dos aspirantes a la presidencia del CEN del PAN. Al finalizar su numerito ambos protagonistas se adjudicaron la victoria. ¿De qué victoria hablan?

Cuando un aspirante a un puesto ejecutivo de elección en México requiere exponer sus ideas para lograr ser electo, debe confrontarse con su o sus adversarios en un intercambio de ideas y propuestas, eso es un debate.

El enfrentamiento del martes pasado no fue debate, fue pleito de vecindad.

La finalidad de un debate es plantear propuestas, posturas, bases y argumentos pragmáticos en tono civilizado. En el caso que nos ocupa, ni Madero ni Cordero debatieron, se descalificaron. Cordero practica una actitud beligerante sin argumentos sólidos. Su estilo es atacar al adversario, lo peor es que Madero se dejó llevar. Al final de la guerra de descalificaciones ninguno de los dos ganó, como cada uno de ellos presume. El objetivo no consiste en ganar, consiste en convencer, luego entonces… ¿qué festejan, si ninguno de los dos convence?

Cuando se ponderan las descalificaciones por encima de las propuestas, no se racionalizan ni valoran las cuestiones sociales, debido a que está ausente el componente ético en el momento de enjuiciar.

La historia reciente del PAN es desastrosa. ¿Qué buscan los aspirantes a presidente del CEN? En el supuesto que sea Madero, ¿cómo va a hacerle para quitarse de encima la macula de los moches que él propició, además del lugar de colero en el que ubicó a su partido?

En cuanto a Cordero, debido a su corta estatura, los complejos que carga lo convierten en soberbio y beligerante. Basta recordar como atacó a Josefina Vázquez Mota en la campaña para la candidatura de su partido a la presidencia de México. Esa actitud de Cordero ha sido parte de la debacle del PAN, las broncas entre ellos mismos.

La triste realidad para los panistas es que su partido se encuentra en estado comatoso. Ni Madero ni Cordero tienen el remedio para evitar su debacle. Aquí en Jalisco ya empezó la fuga de arribistas panaderos, ya no les convino el azul y ahora cambian al naranja. Esos son los valores y convicciones que estos militantes albiazules chafas tienen.

Si los fundadores del PAN volvieran  a nacer, volverían a morirse, pero de vergüenza, al ver la clase de gente que deserta de sus filas, en lugar de sumarse a sus causas.

jaimemarinsr@jmarin.com