A la cargada

Fueron 71 años consecutivos de explotación y enriquecimiento ilícito. En siete décadas el partidazo impuso un régimen presidencialista, vertical, clientelista, corrupto y autoritario. Instauró la perversa tradición del "dedazo", la cual está por renacer en la sucesión de 2018 (nada ha cambiado). Desde ahora ya se mencionan los posibles delfines del supremo. Mientras tanto todos los partidos están prestos para la cargada: las elecciones del 05 de junio próximo con 12 gubernaturas en disputa.

Señalado por prácticas fraudulentas desde su nacimiento, la imagen del PRI está muy deteriorada. Aun así Manlio Fabio Beltrones, personaje de dudosa reputación al frente del CEN del PRI afirma: "de las 12 gubernaturas en juego ganaremos nueve de ellas". Posiblemente Beltrones tiene una alianza con el oráculo para expresar tan temeraria afirmación.

Los 12 candidatos priistas en contienda para las gubernaturas tienen mala fama. Con estos candidatos qué les espera a los estados. Debo añadir que el electorado intuye que los candidatos de los otros partidos tampoco son gente defiar. Ni a cual ir.

Sabido es que quienes buscan llegar a un cargo de elección popular tienen como objetivo sus intereses particulares. Es del dominio público que lejos de cumplir con las promesas vanas que expresaron durante sus respectivas campañas, su mira está puesta en el "enriquecimiento súbito". Hace muchos años Carlos Hank González, priista de triste memoria dijo: "Un político pobre es un pobre político". Descarada exhortación a asaltar de inmisericorde manera las arcas de la nación. No obstante la carga vergonzosa que trae a cuestas esta consigna, a los aspirantes a las 12 gubernaturas no les hace mella el desprecio que inspiran, lo que cuenta es la lana que van a robar mientras conserven el güeso.

Esta es la característica dominante de la clase política mexicana. Se me ocurren algunas preguntas:

¿Qué podemos esperar de los gobernadores electos? ¿Cuándo vamos a tener gobernantes dignos de confianza? ¿Cuándo vamos a empezar a hacerles auditorías a los políticos corruptos? ¿Qué nos depara el destino con una clase política que sigue inmersa en el lodazal de la corrupción? ¿Cuánto más tiempo vamos aseguir aguantando a estas rémoras? ¿Cuándo va a aprobar el senado ---cuya mayoría está compuesta por el PRI--- las leyes anticorrupción?

Se aceptan sugerencias.

jaimemarinsr@jmarin.com


Fueron 71 años consecutivos de explotación y enriquecimiento ilícito. En siete décadas el partidazo impuso un régimen presidencialista, vertical, clientelista, corrupto y autoritario. Instauró la perversa tradición del "dedazo", la cual está por renacer en la sucesión de 2018 (nada ha cambiado). Desde ahora ya se mencionan los posibles delfines del supremo. Mientras tanto todos los partidos están prestos para la cargada: las elecciones del 05 de junio próximo con 12 gubernaturas en disputa.
Señalado por prácticas fraudulentas desde su nacimiento, la imagen del PRI está muy deteriorada. Aun así Manlio Fabio Beltrones, personaje de dudosa reputación al frente del CEN del PRI afirma: "de las 12 gubernaturas en juego ganaremos nueve de ellas". Posiblemente Beltrones tiene una alianza con el oráculo para expresar tan temeraria afirmación.
Los 12 candidatos priistas en contienda para las gubernaturas tienen mala fama. Con estos candidatos qué les espera a los estados. Debo añadir que el electorado intuye que los candidatos de los otros partidos tampoco son gente de fiar. Ni a cual ir.
Sabido es que quienes buscan llegar a un cargo de elección popular tienen como objetivo sus intereses particulares. Es del dominio público que lejos de cumplir con las promesas vanas que expresaron durante sus respectivas campañas, su mira está puesta en el "enriquecimiento súbito". Hace muchos años Carlos Hank González, priista de triste memoria dijo: "Un político pobre es un pobre político". Descarada exhortación a asaltar de inmisericorde manera las arcas de la nación. No obstante la carga vergonzosa que trae a cuestas esta consigna, a los aspirantes a las 12 gubernaturas no les hace mella el desprecio que inspiran, lo que cuenta es la lana que van a robar mientras conserven el güeso.
Esta es la característica dominante de la clase política mexicana. Se me ocurren algunas preguntas:
¿Qué podemos esperar de los gobernadores electos? ¿Cuándo vamos a tener gobernantes dignos de confianza? ¿Cuándo vamos a empezar a hacerles auditorías a los políticos corruptos? ¿Qué nos depara el destino con una clase política que sigue inmersa en el lodazal de la corrupción? ¿Cuánto más tiempo vamos a seguir aguantando a estas rémoras? ¿Cuándo va a aprobar el senado ---cuya mayoría está compuesta por el PRI--- las leyes anticorrupción?
Se aceptan sugerencias.