En busca del peine

En nuestra cultura nacional existe una expresión coloquial que dice: Ya apareció el peine. Significa que se encontró lo que permanecía oculto.

Tomando en cuenta esta expresión, concluyo que desde el 11 de julio pasado, el peine más buscado por todas las fuerzas de seguridad del estado mexicano, hasta el momento de escribir estas líneas no ha aparecido, no obstante la presión que desde la fecha referida, nuestros primos del norte ejercen sobre el gobierno nacional para que aparezca.

Hoy en día son varias las personas detenidas involucradas en la espectacular fuga. Extrañamente Osorio Chong, principal responsable no ha renunciado, porque según él, las crisis hay que enfrentarlas. El asunto es que la crisis sigue vigente y mientras eso suceda, el secretario permanecerá incólume a pesar de que cada día se gastan millones de pesos en una búsqueda infructuosa, ¿cuántos más nos costarán?

A las 24 horas del "imperdonable" acontecimiento, en una rueda de prensa que convocó la secretaría de gobernación, el propio Osorio Chong calificó al túnel como una obra de ingeniería ejecutada con tecnología de punta. En otro momento, cuando le llegó su turno a la procuradora, no hizo mención del asunto, no obstante que se puso en posición de cuclillas para observar, ¿observar qué? ¿El túnel de la ignominia? Ignominia para las autoridades, gloria para el fugitivo.

Ahora, debido a las indagaciones, se sabe que el principal operador de tan imperdonable suceso fue el abogado del evadido, así lo hizo saber la procuradora Arely Gómez en una rueda de prensa que se llevó a cabo el miércoles de la semana pasada.

Hasta el momento se han consignado a nueve personas incluyendo al abogado del fugado, dos pilotos, el coordinador de la construcción de túnel y varios más, sin embargo se trata de dientes sueltos del peine, el peine en sí no aparece.

A pesar de los funcionarios en prisión coludidos, además de los que han sido cesados, los peces gordos, quienes tuvieron información confidencial de la fuga antes de que ésta se consumara, siguen sin verse afectados como si nada hubiera sucedido, no obstante el error imperdonable.

Hoy más que nunca, la opinión pública conoce la profunda corrupción que existe en las dependencias de gobierno. Solo por orgullo, para limpiar su nombre y, como suelen decir: caiga quien caiga, el peine tiene que aparecer.

jaimemarinsr@jmarin.com