Qué bueno que se fueron

Nadie los va a extrañar, defraudaron las expectativas de sus gobernados. Los que se van dejan mucho malestar en la población. Por si no lo has deducido estimado lector, me refiero a cuatro "destacados personajes" que durante los tres años que detentaron el poder en sus correspondientes municipios, simplemente no cumplieron con el mandato. Se trata de: Ramiro Hernández, Héctor Robles, Alfredo Barba Mariscal y el pariente Jorge Arana. Cada uno de ellos deja a su respectivo municipio sin haber cumplido sus promesas, además dejan las arcas municipales quebradas. La eterna historia de los funcionarios que se van.

Cada uno de ellos perdió la oportunidad de irse con la frente en alto y ser recordados como políticos probos e impolutos, conceptos éticos que los tienen sin cuidado.

Ser presidente de un municipio es un honor. Perdieron la oportunidad de ejercer una función que no supieron honrar. Cuando asumen el poder ya saben a lo que se van a enfrentar, sin embargo, más que cumplir con su deber, procuran su beneficio propio, el de su partido, sus amigos y parientes; nefasta costumbre heredada desde aquellos tiempos en que acuñaron la frase: "La revolución nos hizo justicia".

Aún con los pésimos resultados aportados durante sus correspondientes gestiones, es posible que los premien con otro "güeso", "güeso" que pagaremos los defraudados ciudadanos con nuestros impuestos. A Jorge Arana ya lo premiaron con una diputación pluri.

Desde que los políticos empiezan su carrera en estos asuntos de la grilla, saben bien que en cada puesto que asumen tienen una carrera contra reloj. En el caso de los presidentes municipales se trata de allegarse para beneficio propio los más recursos que puedan en un término de 1,095 días, por aquello de que esta sea su última oportunidad en el corrompido negocio de la grilla.

¿Habrá alguna empresa privada que con los antecedentes "profesionales" de estos señores les ofrezcan trabajo? Tú dime.

En otro tema. La semana pasada Osorio Chong, personaje forjado en las entrañas más oscuras de la política mexicana, afirmó en su comparecencia en el senado, que en el caso Iguala no se busca una "verdad oficial políticamente conveniente, buscamos simplemente la verdad". Bla, bla, bla. M

Dad crédito a las obras y no a las palabras.
Cervantes

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