Solo eso faltaba

Después de los nueve meses que dura el proceso de gestación de los humanos, los bebés nacen impolutos. Sin embardo conforme transcurre el tiempo, la inocencia se pierde y ahí empiezan las desviaciones sociales, las cuales en ocasiones culminan en delitos. 

Este aforismo bien puede aplicarse a un señor que nació en Guadalajara hace 66 años. Con el transcurrir del tiempo se convirtió en Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco. Su misión, como la de todos los magistrados, consiste en aplicar la ley, no en violarla; no obstante Leonel Sandoval Figueroa pasó por alto tan encomiable deber, transgredió la ética electoral al instar a miembros de su partido --el tricolor-- a cometer actos ilegales en beneficio de su candidato a la presidencia municipal de Guadalajara. El personaje de marras incurrió en un delito electoral. Hizo un llamado a infringir la ley. En las grabaciones dadas a conocer por Grupo Reforma, El magistrado incita a cometer el mencionado delito.

Entre las anomalías en las que incurrió Sandoval Figueroa destacan el ejercicio ilegal de atribuciones y facultades que vulneran la autonomía del Tribunal Electoral. Además, comprometió la legalidad de la institución del Poder Judicial. Los magistrados son altos dirigentes del fuero judicial. Tratándose de un funcionario de alto rango nos sorprende ese comportamiento, el cual pone en entredicho la legalidad de las elecciones y deshonra su puesto de magistrado.

Con  los casos recientes de corrupción, conflicto de intereses y muchas chuecuras más que incluyen la casa blanca del presidente y la Gaviota. La mansión de Videgaray en Malinalco. El “error inexcusable” del titular de la CONAGUA, quien usó indebidamente un helicóptero oficial. Y más recientemente las costosísimas mansiones de Osorio Chong en las Lomas de Chapultepec.

Solo faltaba en esta cadena de corruptelas, la descarada invitación de Leonel Sandoval para cometer un delito electoral escudado en la impunidad, como institucionalmente ha sucedido en el organismo político al que pertenece.

El caso amerita juicio político. De no hacerlo, seguirá latente la desconfianza en los políticos y en la aplicación de la ley. Sería el colmo que después del 07 de junio el señor regrese a su puesto sin sanción alguna, no obstante las pruebas fehacientes del delito electoral que cometió. 

Para Ripley.  

 

jaimemarinsr@jmarin.com