Publicidad engañosa

Desde que surgió el comercio en la antigüedad, nació la necesidad de comunicar la existencia de los productos (publicidad). En Babilonia se encontró una tablilla de arcilla que data del año 3 mil a.C. con información “comercial”. Los egipcios en su época de esplendor hicieron publicidad, los arqueólogos encontraron en Tebas un papiro que se considera el primer anuncio del que se tiene referencia.

En México, durante la colonia, los pregoneros fueron un vehículo de comunicación para vender productos.

La publicidad moderna comenzó a evolucionar en Estados Unidos, Inglaterra y Europa Occidental a principios del siglo XlX durante la revolución industrial.

En los albores del siglo XX los publicistas mexicanos se profesionalizan y determinan la importancia de establecer un código de ética en publicidad. No deben difundirse anuncios engañosos; es decir: no deben mencionarse cualidades o beneficios que los “productos” no tienen.

Hoy día en México, la “publicidad oficial”, la que pregona las “hazañas” de los partidos políticos y todo lo que de ellos emana, es engañosa; empezando por la presidencia, cuyos mensajes no corresponden a la realidad. Lo mismo sucede con los diputados y los senadores, difunden mensajes engañosos. Anuncian que gracias a la reforma educativa que aprobó la 62 legislatura, nuestros niños tendrán mejor educación. Falso de toda falsedad.

Evidentemente los diputados y senadores pretenden ocultar lo que acontece en el México real. Según el Foro Económico Mundial, México ocupa el lugar número 100 de 144 países evaluados. De acuerdo a la OCDE, nuestro país es el último de la lista de los 34 que agrupa. Los resultados de la prueba PISA 2012 calculan que nos tomará más de 25 años alcanzar el promedio que tienen en matemáticas los países que integran esta organización, y más de 65 años en lectura y ciencias*. Actualmente un niño mexicano con el más alto rendimiento, apenas logra obtener el mismo puntaje que un alumno de nivel medio en Japón. 

¿A qué atribuimos esta situación? Al poco empeño que han puesto en educación, desde siempre, los funcionarios de la SEP. Su escasa preparación académica y su poca visión no les da para más.

 Bien harían los políticos mexicanos en ajustar sus mensajes al código de ética publicitaria que rige en nuestro país: NO MÁS PUBLICIDAD ENGAÑOSA. 

*Prueba PISA 2012.

 

jaimemarinsr@jmarin.com