¿Protección al consumidor?

El 26 de mayo Jorge Castañeda publicó en este diario una columna con el título: “El consumidor indefenso y desesperado”. En ella describe el pésimo servicio de Aeroméxico del que fue víctima. Con el malestar a cuestas debido al engorroso asunto, Castañeda y varias docenas de personas más llegaron de madrugada a su destino con 5 horas de retraso.

Yo también fui víctima de Aeroméxico. El 27 de octubre de 2014 les compré un boleto para viajar a Madrid, el 19 de diciembre de ese año. Por causas de fuerza mayor cancelé mi viaje. La empleada de Aeroméxico que atendió mi cancelación me “garantizó” que tendría un año de “gracia” para un nuevo vuelo. Podría viajar con ese mismo boleto porque tendría vigencia hasta el 19 de diciembre de 2015. Confiado en tal afirmación, el 25 de noviembre de 2015 me apersoné en la oficina de Aeroméxico ubicada en Av. Vallarta 2440 local 1 zona D, en Guadalajara, Jal., para programar una nueva fecha para viajar a Madrid.

En la oficina citada, otra empleada me dijo que mi boleto caducó con fecha 26 de octubre de 2015, por lo tanto ya no podría viajar. Quiero pensar que la empleada que me garantizó que mi boleto estaría vigente hasta el 19 de diciembre de 2015 no actuó de mala fe, sin embargo la información equivocada frustró mi viaje, y además de los 30 mil pesos del costo del boleto, perdí un negocio con una empresa española que me esperaba para firmar un convenio.

Con el propósito de rescatar mis 30 mil pesos -costo del boleto- establecí contacto vía telefónica con la oficina de atención a clientes de Aeroméxico en el DF. Me atendió Jesús Joan Téllez Cuellar. La respuesta fue la misma: mi boleto caducó.

No obstante que arruinaron mi viaje y mi negocio, en un último esfuerzo, el 22 de enero de 2016  acudí a las oficinas de la Profeco en Guadalajara, con el propósito de recuperar mi dinero. Mi esfuerzo resultó inútil, Aeroméxico envió a un tal Jorge Humberto Aguilar Salcedo, quien tuvo el descaro de ofrecerme mil pesos por “reparación de daños”, el ofrecimiento además de ofensivo se me hizo ridículo. Ahí mismo manifesté no estar de acuerdo ni con el ofrecimiento ni con los resultados de dicha reunión.

Aeroméxico continúa enviándome sus promociones por e-mail. Jamás volveré a volar en esa compañía, hay mejores opciones.

Jorge Castañeda tiene razón, los consumidores estamos desprotegidos.

jaimemarinsr@jmarin.com