Privilegio y Compromiso

El cargo de presidente es la más alta distinción que una república confiere a sus naturales. En el caso de México, un ciudadano que ha sido elegido democráticamente, al asumir ese honroso privilegio trabajará en beneficio del pueblo que lo eligió y deberá comprometerse con los preceptos que establece la constitución mexicana.

El presidente mirará en todo por el bien y prosperidad de la nación -no en beneficio propio- y nos representará dignamente en foros internacionales. Cuanto mejor papel desempeñe, más respeto y admiración despertará entre sus coterráneos y en la comunidad internacional.

A dos años y tres meses del debut del flamante titular del gobierno federal al frente de nuestra nación, el pueblo desconoce el significado del concepto prosperidad. En cuanto a nuestra imagen como país en el ámbito internacional, cualquier adjetivo sale sobrando.

Respecto a la visita que recientemente el titular del gobierno llevó a cabo en Inglaterra, con 200 invitados entre parientes, maquillistas y colados, La familia presidencial hizo gala de un despilfarro que ofende. Mientras se daban gusto rodeados de ostentación, el pueblo mexicano miraba la escena apretándose el cinturón “gracias” a las cuestionadas reformas puestas en marcha; particularmente la financiera, la cual incrementa día a día la pobreza extrema entre los mexicanos y a cientos de empresas las está llevando a la quiebra en todo el territorio nacional.   

El momento crítico en lo social, político y económico que vivimos no está para lujos y dispendios de la devaluadísima clase política. Me resisto a pensar que debido a estas circunstancias nuestra naciente democracia es caso perdido. Seguro que hay mexicanos decentes y bien intencionados en quienes podamos confiar para desempeñar cargos públicos con honestidad, valores y principios. El objetivo no es ejercer el cargo por el cargo. Una vez electos, su compromiso es cumplir con el cargo contraído, con un elevado sentido ético, no con actitudes perversas, deshonestas y frívolas, de eso ya estamos hasta el copete. 

PROPUESTA

En víspera de elecciones hagamos una selección minuciosa de los candidatos por quienes vayamos a votar. Se dice que el único animal de la creación que se tropieza dos veces con la misma piedra es el hombre, evitemos volver a tropezar. Nuestro país demanda gente decente en el gobierno.

 

jaimemarinsr@jmarin.com