Primera llamada, primera

La Reforma Energética ha dado y seguirá dando mucho que hablar. Hay voces a favor y en contra. A mí, la tragedia reciente de los ríos Sonora y Bacanuchi, me hace reflexionar respecto a los riesgos latentes a partir del inicio de la mega explotación de nuestros yacimientos de gas y petróleo en todo el territorio nacional, cuyo objetivo es ¿”Mover a México”?

Si “Mover a México” significa que todos los mexicanos habremos de pagar el precio que en estos momentos están pagando los sonorenses por los venenos vertidos en sus ríos, todo el dinero que produzca la cacareada Reforma Energética no servirá para restaurar  nuestros ecosistemas, los cuales eventualmente se verán afectados por las empresas petroleras. La agricultura, la pesca y la ganadería, son sectores básicos que urge cuidar, no sacrificarlos por pensar sólo en petróleo.

Los derrames de veneno en los ríos sonorenses son responsabilidad absoluta de la mina Buenavista del Cobre, propiedad del poderoso “Grupo México”. La tragedia ha sido calificada como el peor desastre ambiental en la industria minera nacional. ¿Y?

Hasta el momento se han realizado en laboratorios certificados mil 300 muestras, las cuales revelaron que entre los contaminantes vertidos en los ríos hay: sulfato de cobre, arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, manganeso y plomo; un surtido rico de elementos nocivos para la vida humana, la flora y la fauna en general.    

 Posiblemente tú, amable lector y lectora (como diría el clásico), acabas, o estás por darte  tu acostumbrada  ducha  dominical;  sin  embargo,  en  estos  momentos,  en  siete municipios de Sonora --gracias a Grupo México--  hay más de 25 mil personas sin agua para satisfacer sus más elementales necesidades.

Se habla de una multa para Grupo México, eso no cambia absolutamente nada, el daño causado quedará ahí por muchos años, antes de que las aguas de los ríos se recuperen y las tierras vuelvan a ser productivas. Las consecuencias de esta situación ya están afectando la salud física y económica de los sonorenses.

En virtud de estos accidentes recurrentes, incluyendo los cotidianos de la ex empresa de todos los mexicanos, ésta es la primera llamada para proteger nuestro hábitat, ya que de no tomarse en cuenta, vendrán sucesivamente la segunda, la tercera y más, hasta que perdamos la cuenta y la esperanza de que la situación mejore.

 

jaimemarinsr@jmarin.com