Palabra de honor

No es del todo cierto que las palabras se las lleva el viento, en muchos casos quedan impregnadas para siempre en la memoria. Confiados en que “el viento” está a su favor, cuando los políticos andan en campaña hacen promesas que de antemano saben que no van a cumplir. Su objetivo es ganarse la simpatía del pueblo para que voten por ellos. Una vez elegidos, asumen que a sus electores se les olvidaron las promesas que les hicieron durante su campaña. Las promesas no las hacen para  cumplirlas, las hacen para no cumplirlas, las hacen para instalarse en el poder.

Durante su campaña para la gubernatura de Jalisco, Aristóteles Sandoval prometió a los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo;  que sus pueblos no se inundarían con la construcción de la presa El Zapotillo. Los habitantes de estos poblados confiaron en la palabra del candidato, Aristóteles les prometió que la cortina de la presa no rebasaría los 80 metros de altura.

En el supuesto de que el candidato no estaba enterado de que ese asunto no era de su competencia, sino de la Conagua, la pregunta es: ¿Cómo se comunican entre ellos? ¿Por qué prometió algo que no iba a cumplir? Porque es parte del estilo de los políticos, prometer está en su ADN. Durante las campañas los candidatos hacen infinidad de promesas, las cuales saben bien que no van a cumplir. El prometer no empobrece, el cumplir es lo que aniquila.

Según los técnicos de la Conagua la decisión de que la cortina de agua sea de 125 metros es la correcta. Afirman que una vez funcionando a toda su capacidad, El Zapotillo surtirá de agua a vastas extensiones de Jalisco y de Guanajuato hasta el año 2050. Eso está muy bien, pero el asunto crucial hoy, es reubicar dignamente a los habitantes de los tres poblados.

Aristóteles dice que las indemnizaciones y la reubicación a los lugareños se harán en apego a derecho. ¿Qué es eso? ¿Otra promesa? Es bien sabido que en nuestro país las autoridades se pasan el derecho por el arco del triunfo.

El asunto no necesariamente es un asunto de derecho, es un COMPROMISO MORAL de las autoridades federales y estatales. Ya es tiempo de que éstas hagan valer su palabra, tienen que reubicar dignamente y en lugares seguros a los habitantes de los pueblos que van a inundar. No se trata de un asunto legal, se trata de un asunto de honor. Deben honrar su palabra.

jaimemarinsr@jmarin.com