Nombres importados

En los años sesenta, con el auge del cine italiano, nos llegó una oleada de nombres, los cuales, les gustaron a las señoras snobs se aquellos años para bautizar a sus vástagos y vástagas (como diría el clásico). Fue así que se puso de moda el nombre Claudia, inspirado en Claudia Cardinale. Monica Vitti también inspiró los cientos, si no es que miles de nombres de mujeres mexicanas que hoy rondan entre los 20 y 60 años cuyo nombre es Mónica (este sí con acento en la “o”). En cuanto a hombres, surge en el escenario Marchello Mastroianni, por ahí tenemos un personaje de la polaca con ese nombre, solo que castellanizado: Marcelo.

Tratándose de personajes y estrellas del cine gringo, nos encontramos con nombres de féminas, tales como: Elizabeth, Marilin, Farah… Si de hombres se trata, tenemos: Brandon, Dilan, Kebin… Todos estos, aunque resulta difícil de creer, son nombres que ostentan muchos mexicanos y mexicanas (otra vez el clásico) en diferentes regiones del país.

Así, desde siempre, deportistas y estrellas cinematográficas extranjeras,  han sido fuente de inspiración para importar infinidad de nombres sin tener que pagar impuestos.

Hoy día encontramos personajes y personajas (una vez más este molesto clásico) con los nombres más extravagantes que podemos imaginar. Así surgen para los hombres los siguientes: Suachenager, Olibeti, Yonatan, Edson, Elton, Astroboy, Dicarpio, Obama, Batman, Garrincha, Brus, Rambo y muchos más.

Las mujeres no se quedan atrás, algunas ostentan los nombres: Yoselin. Ibon, Yenifer, Astrid, Shakira, Arlet, Yesica, Kimberli, Tania, Walesca, Doris, Kiara, Tercicore, Marlen… La lista es interminable, no alcanzaría el espacio para mencionar todos los que tengo identificados.

Los lectores dudarán que existan personas y personos con estos nombres, sin embargo garantizo que así es, incluyendo los errores ortográficos escritos. Esto se debe a que un elevado porcentaje de “escribanos” en las oficinas del registro civil, son analfabetas funcionales. Pero que podemos esperar de los escribanos, si son los padres de estas gentes, quienes atentaron contra sus propios hijos, e hijas (nuevamente se inmiscuye el clásico*) poniéndoles tales nombres.

*El clásico es Vicente Fox, quien debido a su ignorancia apabullante, popularizó esta equivocada manera de diferenciar los géneros femenino y masculino.

 

Jaimemarinsr@jmarin.com