Monarquía a la mexicana

Seguir abusando de la buena fe y de la ignorancia del pueblo mexicano es práctica recurrente del gobierno en turno. Pareciera que su objetivo es hacernos la vida de cuadritos en beneficio de ellos mismos, sin embargo el gobierno no tiene toda la culpa, sino la sociedad, porque permitimos sumisamente que una y otra vez nos impongan su voluntad y se brinquen las leyes impunemente. Tal es el caso de la designación del candidato a la gubernatura de Oaxaca, Alejandro Murat, hijo del tristemente célebre José Murat exgobernador de aquella entidad.

El junior fue impuesto a pesar de que no cumple con los requerimientos legales para gobernar Oaxaca. No es nativo de ese estado –nació en Edomex-- y no tiene los cinco años de residencia en la entidad que la ley exige para postularse como candidato a gobernador, aun así, Peña Nieto le endosa el negocio para que se haga de buena lana durante su eventual administración y eso es todo. El PRI es el equivalente a un emirato, el que manda es el emir y nadie más.

El "nuevo PRI" sigue dando pruebas de que se quedó anclado en el pasado, designa al cuatacho incondicional no al mejor calificado. Así se dan las cosas en nuestra incipiente democracia. Ahora a meterle millones de pesos a su campaña, el pueblo que se joda.

Gutiérrez Candiani se quedó con un palmo de narices no obstante su presumida cercanía con el dueño del balón. El expresidente del CCE además de que tampoco reúne los cinco años de residencia que la ley estipula para ser candidato a la gubernatura de Oaxaca, quiso valerse de su posición empresarial para escalar a un puesto político, tal como lo han hecho muchos empresarios que se han beneficiado y se benefician del erario traicionando sus convicciones, si acaso las tienen.

Cada puesto de elección popular le brinda al elegido la oportunidad de lograr cambios convenientes para la sociedad que votó por él, pero muy lejos de implementarlos, buscan los reflectores y se concentran en la búsqueda de su beneficio propio, ejemplos sobran.

Desde que existe el PRI, éste ha funcionado como una monarquía. Los puestos se heredan entre la familia política: los Alemán, los Echeverría, los del Mazo, los Madrazo, los Lozoya y cientos más; así que no nos extrañe que Alejandro Murat sea el delfín de Peña para "gobernar" Oaxaca aunque no esté capacitado. Monarquía a la mexicana.

jaimemarinsr@jmarin.com