“¿Medicina Preventiva?”

El empleado burócrata decidió no presentarse a trabajar pretextando incapacidad. Acudió a su clínica del ISSSTE con el propósito de hacerla oficial. El doctor que lo atendió –después de una brevísima auscultación al estilo del ISSSTE– le dijo que no le daría incapacidad porque gozaba de “cabal salud”. El burócrata argumentó que con su constancia de incapacidad estaría al mismo nivel que su jefe. El doctor no entendió la analogía. El burócrata la explicó:

Estoy hasta el copete –dijo– que debido a la incapacidad de mi jefe para desempeñar dignamente su puesto, me responsabilice de sus errores. Se justifica conmigo diciendo que ahora que vienen las elecciones, el tricolor le ofreció  una  diputación  plurinominal de las que ya no debieran existir, ¿no cree usted doctor? Me promete que va a llevarme con él como su secretario particular. Mientras tanto insiste en que aguante vara. Su nominación para diputado pluri es la recompensa a sus errores y torpezas.

Desde que lo conozco -agregó- me ha sorprendido que no lo hayan corrido debido a su incapacidad para desempeñar por lo menos de panzazo el puesto por el que cobra más de 100 mil pesos al mes; más prestaciones, seguros, bonos, gastos de representación, camioneta, celular, vacaciones y qué se yo cuántas cosas más; aparte de las movidas y transas que hace.

Viendo ese panorama –expresó el burócrata– me doy cuenta que para trabajar en puestos importantes en el gobierno no se requiere estar capacitado, solo una recomendación y ya. Bueno, eso de trabajar es un decir, la verdad es que muchos jefes de oficinas federales y estatales no trabajan, solo cobran -comentó-.

Sé bien -expresó- que aun en las más altas esferas de la burocracia, la incapacidad es el común denominador. En la dependencia donde trabajo se comenta en voz baja, siempre en voz baja, –agregó–  que, en virtud de los escándalos que agobian a Peña Nieto, debido a la casa blanca de su mujer y a su incapacidad para gobernar, impuso a la señora Arely Gómez en la procu y a Medina  Mora  en  la  SCJN  para  curarse en salud (medicina preventiva) por aquello de las dudas.

Algo evidente doctor –dijo–,  es que los partidos, con raras excepciones, no tienen gente capacitada para proponerlos como candidatos. Sus cartas fuertes son: payasos, contorsionistas futbolistas y faranduleras. Viva el PRI –remató–.

 

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