“Matrimonios mal avenidos”

Hasta que la muerte los separe, frase empleada regularmente por el casamentero cuando une a una pareja en matrimonio. Estar casados no necesariamente significa estar unidos hasta que la muerte los separe. La separación puede darse por muchas y variadas circunstancias, aunque los recién casados supongan que van a estar unidos y felices para siempre porque encontraron un BUEN PARTIDO.

Cómo si el casorio fuera factor de lazos indisolubles, hay personas que emplean la frasecita para dar a entender que están abiertas a nuevas propuestas: “no estoy casado con nadie”, suelen decir.

En muchos casos las parejas llegan al matrimonio adorándose mutuamente y jurándose amor eterno. Con el tiempo ese amor suele convertirse en odio, cuando aquellos propósitos de permanecer unidos para siempre se diluyen y cada quien toma diferente camino. A partir de ese momento las charlas predilectas del “ofendido[a]” suelen referirse a lo mal que fue tratado(a). El amor que se juraron se desvaneció, en su lugar surgieron las bajas pasiones. La pareja, ahora dispareja, se dedica a hablar mal de su ex.

Lo mismo sucede con los políticos y funcionarios públicos chapulines. Cuando militan en un partido, éste es el mejor. Si por causas de “incompatibilidad” son separados o lo abandonan porque les quitan prebendas y concesiones, automáticamente se convierten en su peor detractor. Ayer te adoré, hoy te odio. Quienes más denuestan a los partidos son quienes han militado en ellos, no obstante se dice que perro no come perro.

Cuando los chapulines brincan de un partido a otro evidencian su falta de valores y carencia absoluta de lealtad, consistencia y sentido de compromiso; pero por encima de todo, ausencia total de vocación de servicio. No son funcionarios públicos por convicción, lo son por conveniencia y apego a la lana ajena.

En temporada de elecciones los chapulines buscan reacomodo en el partido que les ofrezca más posibilidades de hacerse de un botín. Son “fieles” al partido hasta que el jefe los relegue para meter a sus parientes y cuates en la nómina, aunque no sepan hacer nada. El año próximo es de elecciones, así que, a saltar chapulines para seguir medrando del erario; al fin y al cabo el contribuyente paga.

NOTA: Cualquier semejanza con algún político o funcionario vivo o tonto que conozcas, es coincidencia pura.

jaimemarinsr@jmarin.com