Inverosímil

El Homo Sapiens, especie a la que los humanos pertenecemos, tiene 150 mil años de habitar sobre la faz de la tierra. En ese lapso hemos evolucionado y desarrollado inteligencia y conocimiento. Sin embargo, a pesar de esta notable evolución, todavía surgen por ahí algunos antropopitecos, que sin el menor respeto a la inteligencia, suponen que pueden darnos atole con el dedo con declaraciones que rallan en el surrealismo.

Hace unos días, Hugo Contreras, líder de los priistas en Jalisco, dijo -respecto a la expulsión de Elisa Ayón del PRI- algo para escribirlo con letras de oro en todas las sedes estatales de este partido: “El castigo que se le impuso a la ex líder de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), servirá de escarmiento al resto de los priistas. Con dicho acto, el PRI deja plena constancia de que no ha tolerado, ni va a tolerar que funcionarios públicos emanados de nuestro instituto político, o de cualquier otro (aquí Contreras patinó, porque él no tiene injerencia en otros partidos, ¿o sí?) dañen y traicionen a la sociedad con actos o conductas, traducidos en abusos de poder para conseguir beneficios personales”. INVEROSÍMIL, sencillamente IN-VE-RO-SÍ-MIL.

Con esta afirmación, evidentemente Contreras estaba refiriéndose a un partido de otro planeta. Los mexicanos en general sabemos bien del corrupto actuar de funcionarios priistas que hoy día, además de impunidad, disfrutan de una riqueza mal habida saqueada a nuestra nación.

Existen docenas de funcionarios priistas que se han hecho famosos, más por sus prácticas corruptas que por su buena actuación en la función pública. Para qué mencionarlos, si tú, estimado lector sabes bien quiénes son.

Lo que Hugo Contreras NO DIJO, es que la expulsión de la señora Ayón se debe a que se les salió del huacal. Las pruebas contundentes de la corrupción que practicaba -las cuales no podían soslayarse-, fueron un pretexto. De acuerdo a la disciplina partidaria impuesta en el PRI a sus subordinados (ellos les llaman militantes), lo que no pueden permitir es la insubordinación. Robar y defraudar no está prohibido. Lo que no está prohibido está permitido. Las propias palabras de la señora Ayón demuestran fehacientemente una práctica común en su partido. Dijo: “agarremos lo que tengamos que agarrar, pero repartan, no sean culeros”. Sin comentarios.


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