Huesos

Suspirantes

Algunos suspirantes a puestos de elección popular están de plácemes porque dan por hecho que van en caballo de hacienda. Otros lamen sus heridas porque no fueron tomados en cuenta por los mandamases de sus respectivos partidos para escalar hacia otro hueso.

Aquellos y aquellas (como diría el clásico), que no fueron “bendecidos” por el dedazo del mero mero en sus respectivos partidos, no se la acaban. Así es la polaca mexicana. Ser polaco en este pintoresco país nuestro exige a los suspirantes perder su orgullo si quieren escalar puestos. No se requiere un coeficiente intelectual elevado, ni experiencia en administración pública, ni cualidades profesionales sobresalientes. Se requiere que sepan agachar la cabeza, decir SÍ a todo y Jamás contradecir al jefe. El jefe ya pasó por lo mismo, ahora es su tiempo de designar a sus incondicionales, aunque todavía deba humillarse con los de arriba. Extraña manera ésta de hacer polaca.

Otra característica innata de los polacos mexicanos es: sin vergüenza alguna abandonan sus puestos para buscar un hueso más grande y jugoso. Les importa un comino sus electores. Bonita manera de agradecer a quienes votaron por ellos.

En varios estados del país funcionarios públicos de todos los partidos ya emprendieron la “graciosa” huida. No les importa traicionar al electorado y dejar infinidad de proyectos y trabajos inconclusos, lo que les importa es seguir medrando del erario. Sin embargo saben bien que si el jefe no los ve como amigos, sus posibilidades de continuar medrando son nulas, porque los huesos son para los amigos, aunque no sepan hacer nada.

Candidatos

Para algunos “suertudos” es una bendición convertirse en candidato de lo que sea, porque saben que una vez elegidos tienen hueso para rato. Ahí está el “bisne”.

Los candidatos emprenden el camino rumbo al hueso prometiendo en sus giras lo que saben que no van a cumplir. Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree*. Los baños de pueblo y la foto besando niños son parte de su numerito. Ellos están aquí para cambiar al país. Otros dicen que van a cambiar la historia, surrealismo puro.

En los siguientes meses y hasta finales de mayo, nos espera una avalancha de promesas, discursos huecos y frases vanas acompañados de toneladas de propaganda política multicolor.

Prepárate.

*Charles de Gaulle