Honradez…

Vocablo ignorado por la clase política mexicana. Habrá políticos honrados (???). Si los hay, la excepción confirma la regla. La carrera de político, muy desprestigiada en muchos países del orbe, en México cobra particular significado, debido a que, desde siempre, los políticos mexicanos de todos los niveles han dado pruebas sobradas de falta de honradez.

Hoy día los individuos que participan en los diferentes partidos políticos nacionales “gozan” de un merecidísimo desprestigio ganado a pulso. Es común enterarnos, un día sí y otro también, de los escándalos de corrupción que protagonizan estos personajes. Cuesta trabajo entender que gente joven con un futuro prometedor en actividades productivas se afilien a un partido político. ¿Qué buscan estos jóvenes? ¿Qué los motiva a convertirse en políticos, no obstante el monumental desprestigio que envuelve a esta actividad?

Los políticos mexicanos activos han brincado de un puesto a otro, de un partido a otro y han tenido que tragar mucha mierda de sus superiores para escalar puestos. ¿Qué sentido de integridad pueden tener? ¿Qué valores pueden transmitir a las nuevas generaciones? ¿Qué ejemplos pueden darles a los jóvenes? Partiendo de esta premisa, ¿qué intereses mueven a los jóvenes para convertirse en políticos, sabiendo cómo está el entramado de la corrupción?

Sin hacer un estudio profundo al respecto, la respuesta es sencilla, los jóvenes que ingresan a la política buscan en dinero fácil, el enriquecimiento instantáneo sin el menor esfuerzo a pesar del deshonor que los envolverá para el resto de su vida. Su justificación, si es que la hay, es: si otros se han hecho ricos robando, defraudando y desviado recursos de la nación, por qué yo no. Ahí está la lana, voy por ella.

Una vez adentro, los jóvenes saben que robar poco es más arriesgado que robar mucho. Hay pruebas sobradas de corrupción e impunidad de políticos defraudadores que los inspiran. La lista de pillos sigue creciendo y la sociedad cumpliendo con sus obligaciones fiscales para enriquecer a esta clase “privilegiada”.

PD. Cuando me refiero a jóvenes, incluyo también a las mujeres que participan en esta “h” actividad. Sin embargo, no quiero cometer la barbaridad de decir jóvenes y jóvenas, como diría ese político guanajuatense de triste memoria. También hay féminas deshonestas participando en política, ¿o no?

jaimemarinsr@jmarin.com