Futurismo

En relación a los dantescos episodios que ha vivido el estado de Guerrero recientemente, Peña Nieto, en su discurso del martes 14 del presente, al encabezar la asamblea general ordinaria del IMSS, ofreció que el estado mexicano tomará medidas para evitar que en el futuro vuelvan a ocurrir hechos lamentables como el mencionado. Se trabajará en el reforzamiento de las instituciones de seguridad, dijo. Futurismo en acción.

Llevamos casi dos años de escuchar promesas del ejecutivo, incluyendo las que hizo durante su campaña con rumbo a la presidencia de la República Mexicana, las cuales no se han cumplido.

Supuestamente con la reforma energética la prosperidad nos espera en el futuro, mientras tanto a la clase media y la clase media baja, no les alcanzan sus recursos para la canasta básica. De los marginados, ni hablar, no tienen ingresos ni para lo más elemental.

Lo verdaderamente lamentable del caso Iguala, es la desaparición de los 43 jóvenes estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa. Si algo requiere a gritos nuestro México, es educación. Con los estudiantes normalistas desaparecidos, la zona donde eventualmente ejercerían su profesión simplemente se ha quedado sin la posibilidad de que los niños y niñas -como diría el clásico- se queden sin educación. Analizando la situación a fondo, se trata de una tragedia de enormes dimensiones, en virtud de que una de las regiones del país que más padece pobreza y miseria por falta de educación en sus habitantes, es sin duda el estado de Guerrero.

Los discursos futuristas no resuelven nada. Acción y coordinación es el nombre del juego. Es evidente que ambos factores no se están dando en los diferentes organismos de seguridad que existen en México, no obstante que Osorio Chong, en sus múltiples apariciones ante las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación, afirma que las dependencias de seguridad a su cargo están bien coordinadas. De ser así, cómo es que el ahora ex presidente municipal de Iguala José Luís Abarca Velázquez, se les coló hasta la presidencia de Iguala, aun cuando existían pruebas de su baja calidad moral. 

Por el momento no hay noticias alentadoras que conduzcan a la localización de los 43 estudiantes desaparecidos, aunque las esperanzas de los familiares, victimas indirectas de la tragedia siguen latentes esperando que los localicen vivos.

 

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