Frases huecas y gastadas

Los años transcurren, uno “nuevo” está empezando, pero las frases huecas que la clase política ha empleado desde siempre, siguen siendo las mismas. El mensaje navideño de Peña es el vivo ejemplo de la superficialidad. Resulta imposible entender que en las circunstancias que estamos padeciendo los mexicanos, el señor regrese al pasado con un discurso más gastado que un par de zapatos viejos.

Cuando Peña dice que México está en “el momento de construir”, evidentemente se refiere a su constructor de cabecera, Juan Armando Hinojosa Cantú, el “buen hombre” que le financió su casa blanca a él y a la Gaviota; y su “casita” de campo a Videgaray, entre varias otras para los miembros de su staff. El mensaje, no obstante cargado de frases gastadas como: llegó el momento… Frase que recurrentemente los comercios aplican en sus promociones.

En su denso discurso de Navidad es muy claro que le ratifica a Hinojosa Cantú las obras que de antemano le había asignado, en virtud de que Peña le adjudica contratos de CONSTRUCCIÓN para pagarle los favores por los créditos otorgados a él y a varios funcionarios de su círculo cercano para que CONSTRUYAN sus palacetes. Para ellos sí llegó el momento de construir. Aprovéchenlo porque solo les quedan cuatro años.

Con discursos tan vanos surge una duda: serán surrealistas inconscientes o cínicos descarados.

En su perorata Peña dijo: “Hoy que nos encontramos reunidos con nuestras familias y nuestros amigos; rodeados de armonía y felicidad…“ (En esos momentos Hipólito Mora, fundador de los grupos de autodefensa en Michoacán, estaba velando a su hijo asesinado en la Ruana días antes). Así como Hipólito, esposa e hijos atravesaban por uno de los momentos más amargos y tristes de su vida, miles de familias mexicanas estaban en idénticas circunstancias, debido a la desaparición forzada de sus familiares en unos casos, y en otros por los asesinatos de hombres y mujeres que sin deberla han sido sacrificados. Sólo en Los Pinos reinaba la felicidad, porque a pesar de las evidencias respecto a la corrupción y al tráfico de influencias que practica su inquilino, nadie le pide cuentas.

Este es el momento -parafraseando a Peña- de pedirles cuentas a los ladrones que se aprovechan de sus puestos públicos para seguir sumiendo en la miseria a los mexicanos, y seguir devaluando la imagen de México en el extranjero.

 

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