Edipo

El psicoanálisis como muchos otros asuntos no se me da, sin embargo en esta ocasión abordaré el tema del complejo de Edipo, porque me ha tocado observar de cerca un caso que tiene todas las características de esta patología.

La introducción al padecimiento se da cuando la madre del Edipito le prodiga atenciones de más por encima del resto de la familia, pero sobre todo por encima del padre del cachorro, lo cual hace que éste se sienta con derechos especiales.

Pasan los años, el cachorro crece, pero el lazo enfermizo propiciado por la madre ha echado profundas raíces, al grado de que ahora el “niño de 35 años” manifiesta una marcada rivalidad con su padre, llegando a agredirlo.

De acuerdo a los psicoanalistas, el complejo de Edipo se refiere al agregado de emociones y sentimientos infantiles, caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos hacia la madre y hostiles hacia el padre.

Freud define el complejo de Edipo como el deseo inconsciente de mantener una relación sexual (incestuosa) con su progenitora y eliminar al padre del escenario.

El complejo de Edipo es la representación inconsciente a través de la que se expresa el deseo sexual o amoroso del niño. Freud describe dos constelaciones distintas en las que se puede presentar este conflicto.

Complejo de Edipo positivo: odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto.

Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.

Esta breve descripción es sólo referencia para identificar los síntomas del mentado complejo.

Tratándose de adolescentes varones normales, estos hacen todo lo posible por desprenderse de la tutela materna porque están iniciando una nueva etapa en su vida, la cual determinará su personalidad como individuos. Sin embargo, el Edipo crónico, aquel que a pesar de sus años acumulados continúa con esa atracción enfermiza hacia su madre, día a día incrementará el odio y rencor hacia su padre porque lo ve como un rival.

En resumen, el complejo de Edipo lo estimulan las madres, quienes no necesariamente actúan de mala fe, más bien por ignorancia. Algunas no dejan crecer a sus hijos emocionalmente y estos siguen irremediablemente atados al cordón umbilical a pesar de su edad adulta.

 

jaimemarinsr@jmarin.com