Delincuencia Organizada

Ha sido un largo recorrido desde aquel 20 de noviembre de 1910, cuando los mexicanos inauguramos la primera revolución armada del siglo XX. Revisando las elocuentes imágenes de la gente explotada en aquel entonces y los explotados de hoy, observamos que no ha cambiado nada. La miseria campea en vastas zonas de México. Más de la mitad de la población sobrevive en paupérrimas condiciones, y de esa mitad, la mitad vive en miseria extrema.

A 105 años de distancia del inicio de nuestra gesta revolucionaria, los beneficios han sido para la oligarquía, integrada por empresarios y políticos corruptos. Son muy remotas las posibilidades de que los mexicanos alcancemos los niveles de vida de países desarrollados debido a los gobiernos que desde “el triunfo de la revolución” hemos padecido, incluyendo los dos panistas y el actual, con políticos fatuos, inexpertos e improvisados, quienes lejos de procurar el beneficio colectivo, solo procuran el propio, traicionando la confianza que les otorgó el voto ciudadano.

Nuestra tragedia se la debemos a la delincuencia organizada, la cual con el disfraz de partidos políticos nos han explotado durante 85 años repartiéndose el botín entre ellos, el Partido Verde es otra prueba fehaciente.

En septiembre pasado salieron a relucir las movidas entre la presidencia y la constructora HIGA. Cada  día se suman más casos de despilfarro y corrupción. Mencionaré solo un par de ellos: en las dos últimas semanas se hicieron públicos los derroches de la familia presidencial surtiendo su “modesto guardarropa” con prendas cuyo costo oscila entre los 5 mil y 15 mil dólares en boutiques exclusivas de Beverly Hills.

Otro caso no menos insultante es el de David Korenfeld, quien cobraba un generoso sueldo como director de CONAGUA, pero usaba un helicóptero de esa organización en beneficio de él y su familia. No obstante que aceptó el abuso llamándole error inexcusable, se vio obligado a renunciar debido a que fue descubierto y a la presión de la opinión pública en redes sociales. Con su renuncia el caso se cierra, aun cuando es delito valerse de recursos de la nación para beneficio propio. Pronto veremos a Korenfeld en otro puesto público como recompensa a sus agravios. 

Mientras tanto en el DF, “las autoridades” encarcelaron a un hombre desempleado, porque robó una bolsa de víveres para sus hijos.

 

jaimemarinsr@jmarin.com