Juego de poeta

El 101 incómodo

Una vez más Tigres y Rayados se disputarán el orgullo de la ciudad con una Semifinal de por medio. Esta noche, en el Clásico de la incomodidad, los dos rivales perderán. No importa quién gane y avance, porque hasta el resultado a favor provocará un efecto colateral, directo al corazón de cualquiera de los dos equipos. O mejor dicho, al orgullo de cada uno de los estelares que volverán a alinear en la banca o en la tribuna.

La Copa ha sido menospreciada por casi todos los contendientes de Primera División. Y no es la excepción con Ferretti y ElProfe Cruz (y en su momento Vucetich), no obstante, a diferencia de la mayoría, estos dos entrenadores gozan de una banca respondona, rebelde y ya consentida por la afición. El Tigres de la Copa gusta, divierte y gana más que el Tigres de la Liga. El Monterrey de la Copa maravilla con sus jóvenes de 20 años que juegan a una velocidad inigualable por los estelares. Son irreverentes y ostentan un futuro que se ha convertido en presente.

Muchos de esos Tigres agresivos y muchos de esos pelones Rayaditos arrancarán esta noche una aventura peligrosa por incrementar sus bonos en el primer equipo. La afición de Tigres y Rayados ya exigen al Tuca y al Profe más minutos para los suplentes y menos para los estelares en la Liga.

En los pocos minutos de Liga y en casi todos de la Copa, los Pizarro, Lugo, Pacheco, Rivas, Zamora, Rodríguez, Espericueta y Luna, por citar algunos, han acumulado más elogios que los figurones felinos. Pero El Tuca sigue ignorándolos. Del mismo modo ocurre en Rayados. Los pelones Sub-20 como los Acosta, López, García, Moreno, Hernández y Gracia, cada vez son más solicitados por los hinchas. De hecho, con ellos, Rayados ofreció una buena imagen contra América en el Azteca y luego venció al entonces superlíder en Morelia. Una semana después, sin ellos, el Monterrey de los estelares perdió contra el colero Pumas.

Las comparaciones son incontrolables. No importa quién gane el Clásico 101, es muy probable que un daño colateral se generará al interior del plantel vencedor. Y el que quede eliminado perderá sus bonos, mientras los estelares, ante la desgracia de su competencia, recuperarán credibilidad.