Juego de poeta

¿Y si ganamos perdiendo?

Estoy en la redacción del canal. Concretamente, en mi lugar. el tema favorito de la columna en esta semana es el Tri.

¿Pero qué más decir si al final de todo este drama, ya sea directo o través del repechaje, México va a clasificar? Pero entonces mi compañero y amigo Santiago Fourcade lanza la pregunta que ningún mexicano nos queremos formular y mucho menos en esta semana: “¿Y si perdemos contra Panamá y no vamos al Mundial?”. Hoy somos el segundo peor equipo del hexagonal de la Concacaf. Todos, a excepción de la Selección de Jamaica, nos superan. Pero creemos que ya se hizo conciencia en el futbol mexicano, que Víctor Manuel Vucetich mantendrá viva su leyenda de Rey Midas y que el Azteca volverá a ser el de antes, el que imponía respeto ante cualquier rival.

Creemos en los naturalizados porque son nuestra última esperanza. Creemos que lo lograremos porque lo que mejor sabemos hacer como sociedad es soñar. Creemos que la lógica se impondrá, que a las 23:00 del viernes estaremos celebrando algo que ni deberíamos estar celebrando: la mediocridad de un repechaje.

En este viaje de sueños y pensamientos cualquier dirección es válida, menos que México no gane.

¿Pero qué ocurriría si la historia nos llegara a presentar otro script que difiere en nuestros planes, uno tan doloroso y vergonzoso como ser eliminados en casa por la humilde Selección de Panamá?

¿A qué sería equiparable este fracaso? ¿Al del 90? Lo dudo. Fue por trampa que no asistimos a aquel Mundial de Italia, no por incapacidad en la cancha. ¿Al del 82? Tampoco. ¿Al del 78? Para nada. Aquella generación fue señalada durante la justa, no antes de ella.

Una de las distinciones del mexicano es la mala memoria. Si el Tri clasifica, nadie recordará este grave pasaje por el que atravesamos. Todo seguirá igual. Pero si no lo hace, antes de llorar, bien valdría aterrizar una idea: hay veces que perdiendo se gana más que ganando. Ojalá que de algún modo ganemos.