Juego de poeta

Rayados: ¿Son los peores de la historia?

Martes 22 de octubre. Son las 18:00. Escribo estas líneas antes de alistarme para la Semifinal de esta noche entre Rayados y Morelia. Ustedes estarán leyéndome un día después ya con la felicidad o amargura del resultado.

Pero siendo honesto, no me inspira hablar de la Copa cuando una terrible idea o escenario se ha apoderado de mi mente. Y entonces un recuerdo se desprende.

El Monterrey de la actualidad se puede convertir en la peor versión de la historia de los torneos cortos si no gana más de dos puntos de los 9 que le restan por disputar.

Por inverosímil que resulte, este Monterrey, multicampeón en la última época, con futbolistas de primera línea, podría imponer una nueva marca, pero esta vez en un plano negativo.

Si en su momento se le dedicaron muchos espacios para elogiarlo por sus éxitos, hoy merece la crítica sin importar si en unas horas consigue su séptima Final en los últimos cuatro años.

Al grano. Estoy aterrado ante la posibilidad de que el Monterrey de Suazo, Chelito, Neri, Basanta, Orozco, Zavala, Meza, Leo, Mier y el resto, ofrezca la peor campaña de toda la historia del club.

Imagínense que aquel equipo de 1999, limitado en recursos, que se salvó del descenso en la última jornada con jugadores de la talla de Érick Hernández, Gastón Obledo, Alvin Pérez, Ricardo Carbajal, Víctor Santibáñez y Christian Torres, además de un entrenador sin experiencia como Carlos Jara Saguier, alcanzaron a ganar 4 juegos y sumar 14 puntos en 17 jornadas.

El Monterrey rimbombante del presente apenas cosecha 13 puntos con 3 triunfos y le restan 3 partidos para superar o al menos igualar a aquel peor equipo de la historia.

Sus próximos rivales son Chiapas, Veracruz y Chivas. Tres compromisos que en cualquier otra época (a excepción de ésta y aquella del 99) serían ganables, pero si perdieron contra los dos peores planteles de la Liga, como Pumas y Atlante, ¿acaso no valdría la pena preocuparse?

Parece irreal que el Monterrey esté avivando una lumbre que puede destrozar el último piso de su honor.