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La urgencia de cambiar de aires

Me refiero a la mala calidad del aire que respiramos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y cuyas causas y consecuencias nos dejó claras esta semana mi compañero Agustín del Castillo, uno de los periodistas que más domina los temas ambientales en México.

Con esta serie de entregas periodísticas Agustín nos documentó, entre otras cosas, que según estudios avalados por la Organización Mundial de la Salud, la ZMG está entre las cinco más contaminadas de América Latina, lo que provoca tres mil muertes anuales por respirar partículas suspendidas nocivas  (ozono, dióxido de azufre, entre otras) que van minando, de forma imperceptible, la salud de los que aquí habitamos.

Para empeorar el cuadro, nos explicó que nuestra red de monitoreo ambiental lejos de ir advirtiéndonos de los riesgos, ha disfrazado la gravedad del problema, y que eso se agrava por la permisividad de las normas mexicanas de calidad del aire, cuyo poco rigor contribuye también a la afectación de la salud humana.

Algunas de las decisiones para empezar a revertir este escenario de muerte, que se ha construido por años de ausencia de políticas públicas que promuevan la sustentabilidad y el cuidado del ambiente, están al alcance del gobierno estatal y también de las autoridades municipales.

Por ejemplo, mejorar la red de monitoreo ambiental para hacer mediciones más exactas que permitan diagnósticos más precisos que lleven a una mejor toma de decisiones cuesta 15 millones de pesos, cantidad que seguramente entre el gobierno estatal y las Administraciones municipales de los ocho gobiernos metropolitanos pueden juntar con ahorros de gastos para cosas menos importantes y en algunos casos de franco despilfarro.

Otra acción que sin duda contribuiría a disminuir este factor de riesgo para la salud pública es implementar un verdadero programa de verificación vehicular, que reduzca los niveles de polución por las emisiones de los automóviles, principal causa de contaminación del aire.

Rediseñar y aplicar con éxito el programa de verificación, tras años de corrupción en su implementación desde hace al menos dos décadas es una de las tres prioridades que se propuso este año la titular de la secretaría del medio ambiente y desarrollo territorial, Magdalena Ruiz Mejía. Lograrlo sin duda sería un factor de mejora ya que actualmente apenas tres de cada 10 automovilistas cumplen con ese trámite.

Los preocupantes indicadores de la calidad del aire que respiramos en nuestra metrópoli, y otros que nos alertan del deterioro ecológico, deben recordar al Poder Ejecutivo la promesa de que la agenda verde sería uno de sus principales ejes de gobierno, y en el 2015 sí reflejarlo en el presupuesto. En el 2014 Jalisco apenas invirtió 26 centavos de cada 100 pesos de su presupuesto en la protección del medio ambiente, lo que lo mantuvo como una de las entidades que menos invierte en protección al medio ambiente. Y eso seguramente es otra causa de nuestros males. Urge pues cambiar de aires.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com