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Y subieron a todos a la barda

Ayer que apareció en solitario en rueda de prensa el ex priista Salvador Caro Cabrera, hoy coordinador de la campaña de Enrique Alfaro, para tratar de explicar lo sucedido con la ampliación de la residencia de su jefe en Colinas de San Javier, supuse que el candidato del Partido Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Guadalajara, como planteé ayer, dejaría para su presentación en el debate su versión definitiva del caso y así poner punto final al tema.

El caso es que no fue así y como todo candidato que puntea en las encuestas, aclaró desde su primera intervención anoche que no respondería a “difamaciones y mentiras”.

Ignoro si en esa categoría metió el hecho que reveló MILENIO DIARIO el lunes pasado, porque pese a que le cuestionaron de eso en el debate convocado por el Instituto Electoral (IEPCJ), nunca se detuvo en él.

El problema es que en la defensa que salió a hacer Caro de Alfaro, más allá de denostar nuestro trabajo periodístico, mostró una serie de documentos que nada tenían que ver con lo que se ha cuestionado. Es decir, entre los papales entregados no apareció  la licencia de demolición ni de construcción que la ampliación obliga según el Artículo 107 del Reglamento de Desarrollo Urbano, Construcciones y Ordenamiento Territorial para el municipio de  Zapopan.

Ni qué decir que tampoco mostró la escritura nueva del régimen de condominio que modificó su superficie original  con el anexo del predio adquirido posteriormente por Alfaro, ni el cambio de las dimensiones en el Registro Público de la Propiedad, ni la cuenta catastral y la habitabilidad del predio que en Zapopan sigue estando en sus registros como lote baldío.

Eso se debe, dijo ayer el subordinado de Alfaro, a que el Alcalde de Zapopan, Héctor Robles, no había hecho las actualizaciones correspondientes en sus archivos catastrales.

Esa mala defensa, lejos de librar, metió en más líos a su candidato. De entrada provocó la reacción inmediata de Zapopan, y tras asegurar que las obras sí requerían del trámite de licencias, el director de inspección y reglamentos, Fernando Espinoza, anunció que acudirán a revisar el domicilio del candidato pemecista.  

Así, Alfaro y el PMC terminaron subiendo a todos a un tema que pretendieron ignorar y minimizar a través de la descalificación, pero que tiene que ver con la cultura de la legalidad, cosa no menor, insisto, en alguien que ya fue alcalde y como diputado, impulsor de un Código Urbano. El episodio además sirve para darnos una idea de cómo Alfaro y su equipo procesan la crítica. ¿No hubiera sido mucho más simple y sencillo salir a reconocer la falta de un trámite y hacer el pago de la multa correspondiente?

Ayer Caro señaló que no habían salido a decir nada del tema porque la nota de MILENIO DIARIO “se caía sola”. Habrá que ver qué pasa ahora con este episodio que representa mucho más que una barda y, que según la ley, también podría derrumbarse.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com