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La sorpresa que se llevó Madero

Corrían los primeros meses del 2014 y muchos leían la formación de aquel G-10 como el primer paso entre un sector del panismo y el Partido Movimiento Ciudadano, para una eventual alianza electoral en este 2015.

Se trataba de aquella efímera y a la postre estéril unión de cuatro diputados panistas, (Guillermo Martínez Mora, Alberto Esquer, Víctor Manuel Sánchez y Juan José Cuevas) y la bancada pemecista completa (Clemente Castañeda, Fabiola Loya, Verónica Delgadillo, Salvador Zamora y Julio Nelson García), así como el ex diputado panista, que casi al inicio de la actual Legislatura se declaró independiente, Ricardo Rodríguez.

Era cuando a pesar de su antagonismo, tanto los panistas que gravitan en torno al ex dirigente estatal, Eduardo Rosales, como los que son cercanos al ex gobernador Emilio González Márquez propalaban el cálculo que su eventual regreso al poder se podría dar más rápido en el barco del alfarismo que apostando a reconstruir el Partido Acción Nacional en Jalisco que en 2012 cayó al tercer lugar en la elección estatal.

En aquella proyección de la ruta pan-naranja, su propuesta era que a cambio de apoyar a Alfaro para Guadalajara, obtuvieran importantes posiciones y tres años después el 40 por ciento de las carteras de llegar en ese mismo proyecto al gobierno estatal, ya que por la vía de la recuperación panista, se veían de nuevo en el poder, en el mejor de los casos, en 12 años, cosa que les parecía muy lejana e inconveniente.

Cuentan que más o menos con aquel recuerdo, llegó ayer a Jalisco, Gustavo Madero, dirigente del PAN, quien también por aquellos tiempos invitó a colaborar al Comité Ejecutivo Nacional a Emilio González Márquez, defenestrado recientemente por panistas tapatíos y por el ex presidente Felipe Calderón, quien confirmó que, efectivamente, el ex gobernador le propuso conocer a Alfaro y promoverlo como su candidato en 2012.

Esa posibilidad, sin embargo, se acabó de diluir ayer por los números que encontró en una encuesta publicada en un diario local, y que sorpresivamente ubicó a Alfonso Petersen, al que alguna vez planteó la posibilidad de la alianza con los naranjas, en segundo lugar. Tal vez por eso, el dirigente panista fue más que generoso con Emilio, quien intentó de nuevo con él, apoyar la postulación de Alfaro, al señalar que su expulsión del partido tendría que correr un largo proceso.

Así, mientras en el PAN se preguntaban quién había contratado esa encuesta, en el PRI se alegraban de que a menos de semana y media de la elección el escenario de su elección de tercios se acerca.

jaime.barrera@milenio.com

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