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Las rutas de Mauricio Gudiño

Por sus extremos contrastes, la última semana quedará grabada siempre para el secretario de Movilidad, Mauricio Gudiño.

Apenas el jueves de la semana pasada celebraba el anuncio del arranque de obras de la Línea 3 del Tren Ligero, un proyecto que le encargó el entonces alcalde tapatío electo y hoy gobernador Jorge Aristóteles Sandoval desde finales del 2009, y la tarde del día siguiente ocurría el trágico accidente ocasionado por un camión en la Prepa 10 en el que perdió la vida María Fernanda Vázquez, y por el que aún hoy hay voces que piden y promueven en redes su renuncia.

Pero como ya se sabía y se confirmó, el titular de la Semov cuenta con todo el apoyo del gobernador por ser uno de sus colaboradores más cercanos y a los que encarga sus proyectos clave. Siendo ya alcalde, Aristóteles le encargó su principal obra que fue la polémica pavimentación con concreto hidráulico de las principales avenidas tapatías, que dicen, fue por la que transitó a la gubernatura.

Pero además del respaldo del mandatario, quien fuera también el coordinador de la exitosa campaña presidencial de Enrique Peña Nieto en Jalisco, y coordinador de asesores del suicidado rector de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño, (vaya contraste también) ha hecho lo propio para sortear esta primer crisis por las víctimas del transporte.

Además de la remoción de su cercanísimo colaborador Javier Jaramillo de la dirección del transporte, Gudiño fue sin duda uno de los secretarios que mejores resultados dio en el primer año del gobierno priista al conseguir la nueva Ley de Movilidad que se buscó infructuosamente por décadas y de la que se desprendió el también exitoso operativo para desalentar la mezcla de alcohol y volante.

La nueva ley además le ha servido para contener y retardar la embestida del poderoso sector de los transportistas, con los que empezó a negociar la nueva norma desde el inicio del sexenio y cuyos acuerdos podrían venirse abajo con la baja en la tarifa y el endurecimiento en las sanciones.

Hoy le presento en esta edición y en todas las plataformas de Grupo MILENIO una conversación con el funcionario que tiene el complejo reto de aprovechar este momento inédito que generó la muerte de Fernanda para operar la modernización del transporte que prometió su jefe el gobernador y la enorme oportunidad de pasar a la historia como el primer secretario del ramo que lo logró.

¿Estará dispuesto a ir hasta el final por esta meta o la abandonará por una eventual aspiración de ser el próximo alcalde de Guadalajara, como muchos pronostican?

Dejar claro que no va por esa posición, le ayudaría incluso a atenuar la severidad de muchos de sus críticos.

Estoy convencido de que tendremos mejores políticos y funcionarios cuando sus carreras sean impulsadas por acciones y obras que el ciudadano premie y no exclusivamente por lógicas clientelares y partidistas.

Lograr la anhelada y muy pospuesta modernización del transporte sin duda es también una ruta para llegar a aspiraciones políticas mayores a la alcaldía de la capital jalisciense. Habrá que ver por cuál apuesta.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com