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La riesgosa inquietud de la lucha armada Wixárica

El coraje y el temor que han detonado los asesinatos de los líderes sociales Miguel Vázquez Torres, último ex presidente de bienes comunales de San Sebastián Teponahuaxtlán y Tuxpan, y de su hermano Agustín, en los municipios de Bolaños y Mezquitic, han provocado que vuelva la inquietud de hacer justicia por propia mano.

En la edición de ayer, mi compañero Agustín del Castillo, publicó el parte que la autoridad tradicional de esa comunidad indígena dio a la Fiscalía General del Estado de estos homicidios, que atribuyen a sicarios del narco contratados por ganaderos nayaritas radicales, y donde vuelven a amagar con la creación de autodefensas, e incluso con el levantamiento armado.

Los hoy muertos habían advertido ya de esta posibilidad apenas en enero pasado cuando luego de demandar mayor seguridad tanto del gobierno estatal como del gobierno federal, revelaron que en la asamblea de la Autodefensa Wixárica habían decidido a armarse "con todo, con machetes, con hachas, con lo que sea", para defenderse de las agresiones y del virtual estado de sitio que vivían por el acoso de los ganaderos y agroproductores nayaritas que se resisten a devolverles sus tierras, en colusión con las autoridades nayaritas, en especial la del entonces procurador, Édgar Veytia, detenido en Estados Unidos acusado de producción y tráfico de drogas.

En la ciudad también se han registrado otras de las modalidades de la defensa por propia mano, como es el caso de los linchamientos, sin duda otra mala práctica que pone en entredicho la vigencia de las instituciones y las leyes del Estado. Que usurpa y rompe el contrato social democrático de que el monopolio de la fuerza lo tiene que hacer valer el Estado para cumplir con su obligación de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Es claro que esos caminos sólo reproducen y aumentan los niveles de inseguridad y se revierten al final como nuevas amenazas a la integridad de todos, por ello los tres niveles de gobierno deben supervisar y exigir mejores resultados a sus policías para cumplir con el derecho ciudadano de tener justicia.

La inquietud de las comunidades de autodefenderse continuarán mientras no se resuelvan las deficiencias de la procuración y administración de la justicia, como la desconfianza, el burocratismo para atender las denuncias y la impunidad, y siga creciendo la percepción de inseguridad que orilla a muchos ciudadanos a la pistolización.

La autoridad, pues está obligada a redoblar la atención en la agenda de seguridad para llenar los vacíos y apagar los focos rojos de violencia en la lejana sierra norte y en las céntricas calles de al Área Metropolitana de Guadalajara.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4