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Los retos de Pedro en el IJA

El martes pasado los diputados y diputadas integrantes de la LX Legislatura finalmente cumplieron, al límite del plazo, el mandato judicial de reponer el procedimiento y corregir la violación a la convocatoria que se dio en 2011 con el viciado nombramiento de Rafael Castellanos, hoy fiscal central, como primer titular del entonces naciente Instituto de Justicia Alternativa (IJA).

Este fue uno de los múltiples problemas de desprestigio con el que tuvo que arrancar la actual Legislatura. Aunque siguen arrastrando muchos de ellos, y otros lejos de resolver los han corregido y aumentado, en este caso parece ser que lo solventaron aceptablemente con la elección de Pedro Bernardo Carvajal Maldonado, un abogado egresado de la Universidad de Guadalajara, con especialidad en negociación avanzada en Harvard y experiencia profesional en la iniciativa privada y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Cartas credenciales que de entrada le dan mucho más que el beneficio de la duda.

Pero, ¿Cuáles son los desafíos que en una primera aproximación se vislumbran en el IJA, de una joven, pero muy accidentada trayectoria en sus poco menos de cuatro años de existencia?

Tal vez lo que ya advirtió Carvajal Maldonado son las fuertes disputas de poder internas que han afectado negativamente el funcionamiento del IJA y que se recrudecieron en el transcurso de los meses que estuvo acéfala, luego de que en marzo del 2013, Castellanos dejó la titularidad para atender la invitación del gobernador y convertirse en Fiscal, sin renunciar a ese cargo sino hasta junio de este año.

Otro tema será resolver los problemas presupuestales de esta institución, luego de la reducción presupuestal del 21 por ciento, con la que los castigaron este año por las evidencias de abusos en el gasto corriente e incremento de la nómina.

Otra de las tareas urgentes que tiene que llegar a afrontar Pedro, es revisar lo que está pasando en el área de validación, ya que hay serios problemas con los Centros Privados de Mediación y los mediadores certificados, donde se quejan del poco control en las certificaciones.

La queja que perdura es que en algunos casos prácticamente se regala la autorización y en el caso de los centros bien calificados, se retrasan los convenios y los acuerdos entre las partes en conflicto no se pueden elevar a categoría de sentencia, lo que provoca que si alguna de las partes incumple, no se puede hacer valer el fallo en los tribunales. Lo que no ayuda a convencer a la ciudadanía de los beneficios de la mediación.

La capacitación, certificación y revisión de sus propios mediadores, y promover más centros de mediación públicos, como lo son notarías, corredurías y dependencias como el DIF y los ayuntamientos, son también asignaturas pendientes.

En síntesis, la tarea del nuevo titular del IJA es que el ciudadano vea en los métodos alternativos de justicia un camino para mejorar su calidad de vida. Suerte en esta delicada pero trascendental misión Pedro.

 

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