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El reto de la socialización de la Línea 3

Cada día estamos teniendo más reuniones y tenemos un balance positivo, una gran parte de las gentes con las que nos hemos reunido apoyan el proyecto. Hay un grupo en el que no están muy convencidos de algunas cuestiones del proyecto (la parte elevada en el Country), pero vamos a seguir proporcionándoles toda la información y todas las bondades de este gran proyecto que beneficia a más de 230 mil usuarios, además de los empleos que se van a generar; los sistemas de seguridad que va a tener la Línea 3, de control, de automatización de los trenes por tratarse de los más modernos del mundo. Otro punto importante que estamos difundiendo es el ahorro de tiempo: los 21.5 kilómetros se van a recorrer en 33 minutos, lo que ahorra 40 minutos de viaje en relación al tiempo en carro. Que las estaciones tendrán acceso universal  con escaleras eléctricas y elevadores para las personas con discapacidad y de la tercera edad. Va a reducir las emisiones en más de 17 mil toneladas que equivalen a lo que limpia un bosque de más de 136 hectáreas, porque se reducirá el uso de unos 10 mil vehículos en la circulación diaria”, eso respondió ayer en MILENIO RADIO el titular de la Secretaría de Movilidad, Mauricio Gudiño, cuando le pregunté sobre las críticas que aseguran que la falta de socialización podrían poner en riesgo el proyecto de infraestructura urbana más importante del gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval, que con los más de 17 mil millones que costará se convertirá en la obra de mayor inversión en la historia de Jalisco.

Ese es en esencia, el mensaje que han empezado a comunicar en promoción y defensa del proyecto, Gudiño, el delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Bernardo Gutiérrez, y Rodolfo Guadalajara, director del Sistema de Tren Eléctrico Urbano,  entre representantes de la iniciativa privada, líderes de opinión y con organizaciones del Parlamento de Colonias, a un mes de que inicien las obras de esta obra que le ganó la batalla a la Línea 2 del Macrobús que impulsaba en ese mismo trazo el gobierno panista de Emilio González Márquez.

En aquel intento falló la socialización, pero también jugó la mezquindad de una clase política que no quiso llegar a acuerdos y que dejaron escapar una inversión de casi mil millones de pesos.

Hoy lo que se debe evitar a toda costa es la politización del proyecto, para lo que ayuda que esta vez los gobiernos municipales involucrados, el estatal y el federal son priistas, pero el reto de llevar a buen puerto el proyecto que inicia pasa además de una efectiva socialización y políticas de compensación a los vecinos y comerciantes afectados, por enfrentar exitosamente las negociaciones con las 72 rutas del transporte que deberán salir del centro en un plazo no mayor a cuatro años.

Fundamental será también la transparencia en cada una de las etapas y procesos de su construcción. Deberá ser mucho mayor a cuando casi en la víspera de las elecciones de 2012, la SCT lanzó con todo sigilo, la convocatoria para nuevos estudios de la Línea 3, que en su momento negaron y ahora presumen.  

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