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El regreso triunfal de Zamora

Con menos de 13 años de carrera político electoral, y a sus recién cumplidos 59 años de edad, Arturo Zamora Jiménez, regresó ayer a Guadalajara convertido en el político que recuperó para el priismo jalisciense un sitio de relevancia en la estructura del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido, del que estuvieron ausentes casi un cuarto de siglo.

Tal vez por eso se le veía tan contento ayer que volvió a su tierra natal como parte del equipo  del dirigente nacional del PRI, César Camacho, quien el jueves pasado lo nombró secretario de acción electoral, que junto con la secretaría de organización, forman el triángulo de la cúspide en el organigrama tricolor.

Su principal misión será entregar a Enrique Peña Nieto, sin duda el Presidente que llegará más cuestionado y criticado a su elección intermedia en la historia reciente del país, al menos la mitad más uno de los 500 diputados que integrarán la LXIII Legislatura federal, para poder enfrentar los dramáticos temas presupuestales que se padecerán en 2016 por la crisis petrolera.  

Tarea nada fácil, pero que sin duda lo hará ampliar su red de relaciones nacionales que empezó a tejer con una velocidad que le reconocen propios y extraños en su periodo como diputado federal, donde se repuso de la derrota electoral que sufrió en 2006 cuando tras una serie de diligencias de la PGR en su contra, a unos días de la elección, a fines del sexenio panista de Vicente Fox, perdió la gubernatura ante el también panista Emilio González Márquez. 

En sus tres años en San Lázaro, Zamora se convirtió en el segundo legislador más productivo de los 500 que integran la Cámara Baja, y uno de los más influyentes. Ese destacado papel fue clave para llegar luego al Senado y colocarse como mano derecha de Emilio Gamboa Patrón, quien lo nombró vice coordinador de los senadores priistas.

En eso estaba en febrero de 2013, cuando de última hora, se convirtió en el refuerzo que inquietó el vestidor, al ser incorporado como secretario general del gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval.

Su intempestiva llegada naturalmente ocasionó reajustes en el equipo compacto del Gobernador, que se tradujeron en irritación y malestar que nunca se pudieron procesar al interior del nuevo gobierno, y que desembocó en su salida en junio de 2014.

Como Zamora no regresó de inmediato al Senado, y antes lo enviaron de delegado a la lejana Baja California, sus detractores no dudaron en señalar que de ese tamaño era su real poder e influencia.

Tal vez también por eso, instalado de nuevo en una posición de privilegio en el Senado y en el CEN del PRI, Zamora disfrutó con creces la ovación que le hicieron ayer los priistas de Zapopan, municipio que gobernó del 2003 al 2005, su puerta a la política y a su aspiración de gobernar Jalisco.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com