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Del 85 al 17 y Raúl seguía entre nosotros

Rafael Márquez respondió el mismo día que estalló el escándalo con un planteamiento defensivo con su escueto mensaje de dos minutos. Ayer el cantante Julión Álvarez salió a grito abierto y con todo desparpajo a leer unos apuntes que escribió a mano en varios papelitos, para luego aceptar más de media hora preguntas. A muchos convenció de no haber sabido que lo utilizaron para lavar dinero, con esta narrativa que de tan espontánea pareció una muy calculada estrategia para dirigirse más a sus fans que a los reporteros. Dos caminos distintos para llegar a la misma meta: no meterse en detalles del grave problema en el que están metidos, sin importar si fue por ignorancia (ni Rafa ni Julión sabían que era narco, le dijo el capo detenido a la DEA) o por dolo. Cuando se le preguntó a Julión si conocía a Raúl Flores, que para el gobierno estadounidense es un capo que por años introdujo grandes cantidades de droga a su país, y que tejió una red de más de 50 empresas en Jalisco para blanquear su dinero, incluyendo las de los dos más grandes ídolos populares de la Nación, el chiapaneco dijo que se lo presentaron como dueño de La Camelia, un faraónico restaurante de música de banda donde cantó, que primero operó en la Expo Guadalajara y luego en la esquina de López Mateos y Las Rosas. Cerró a principios de esta década luego de varios episodios violentos incluyendo asesinatos. La Camelia es parte de las empresas de muchos ramos con las que, según el Tesoro de EU, Raúl Flores, blanqueaba sus millonarias ganancias del narco. La fundación RM (Rafael Márquez), está también en esta lista. De comprobarse que la filantropía se usa también para lavar dinero, esta institución habría mezclado recursos de empresas privadas (Femsa, entre ellas), de donativos oficiales (del gobierno estatal, entre ellos) y de apoyos de la mafia. Estos hechos y anécdotas sirven para cuestionar asuntos de fondo. La complicidad de los gobiernos para no utilizar figuras como la extinción de dominio para combatir el extraordinario poder económico de las mafias, y el nulo seguimiento a sus rutas de lavado de dinero. Por otro lado salta también la necesidad de revisar la regulación del financiamiento de las instituciones filantrópicas, ante la amenaza que estén convertidas también ya en lavaderos de las ganancias narcas. Según la denuncia del Tesoro de EU, Raúl Flores ya figuraba en el mundo mafioso desde antes de 1985 cuando Guadalajara se sacudió con el asesinato de una agente de la DEA y su piloto, del que culparon a los capos Don Neto y Rafael Caro, el primer síntoma de la profunda infiltración del narco en la sociedad tapatía; también en 1993 que un supuesto fuego cruzado del narco sirvió de escenario para matar al Cardenal Posadas en el aeropuerto tapatío, cuando incluso un gobernador propuso la pena de muerte a los traficantes; hoy que la imparable convivencia con las mafias alcanza a dos figuras presentes en el ánimo popular, Raúl es el protagonista, y de nuevo los actores políticos y económicos que siempre se han beneficiado de esa historia, se desgarran la vestiduras, pero no mueven un dedo para combatir esta colusión. Este Radar regresa el próximo 22 de agosto.

jaime.barrera@milenio.com
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