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La mala política expulsó a Elisa y cuida al “Patrón”

La buena noticia es que el caso de la regidora priista Elisa Ayón, mejor conocida como Lady Regidora, no sea un caso más que queda sin sanción.

La mala es que, insisto, a todos nos debe quedar claro que esta excepción no significa un avance o una toma de conciencia de nuestra clase política para combatir la impunidad y la corrupción, sino que es a todas luces un ajuste de cuentas y revancha política.

Y la mejor prueba de ello, es que la ex regidora fue expulsada en solitario de la nómina oficial, a la que no podrá regresar en la próxima década. Y que nunca supimos quién era el “Patrón” que ordenaba las extorsiones a los comerciantes, al que Elisa hacía referencia.

Confirmado: la mala política tuvo que sacrificar a uno de sus más acabados cuadros, pero no tocó al “Patrón” para no trastocar el engranaje de complicidades en el que participan políticos de todos los colores.

El líder de los diputados del Partido Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, llamó ayer a la ex edil “engendro del PRI”, pero lo cierto es que el desafío a las reglas no escritas del priismo en el que incurrió Elisa, atentó de forma automática contra todo el sistema de componendas que domina en nuestra clase política. Eso fue lo que disparó la maquinaria de autodefensa que hizo que la Comisión de Responsabilidades del Congreso local actuara con una eficiencia y contundencia nunca antes vista.

De esa inédita implacabilidad se sorprendieron hasta algunos diputados que ayer votaron contra la también ex legisladora, que ni siquiera se presentó a defenderse.

Es el caso de Víctor Manuel Sánchez Orozco, diputado del Partido Acción Nacional, quien reclamó al también diputado panista, Juan Carlos Márquez, que la Comisión de Responsabilidades que dirige, haya solapado muchos otros casos de corrupción, y en el caso de la Lady Regidora sólo hayan actuado por consigna política.

Hay, pues, plena conciencia, incluso entre los integrantes de la LX Legislatura que todo se trata de una simulación. De aplicar una enérgica sanción para que todo siga igual. Para que el “Patrón” de los sepultureros de los panteones tapatíos siga operando, al igual que otros muchos “patrones” que medran en otros cotos de poder y de corrupción.

Está en las manos de esos diputados que ayer recriminaron la mascarada plantear y empujar verdaderos cambios para tener órganos fiscalizadores confiables, que respondan al ciudadano y que no se dejen corromper por los funcionarios y políticos cuyo gasto deben vigilar.

Incluso la Comisión de Responsabilidades de Márquez puede demostrar que va en serio, con algo muy simple. Que con el mismo rigor y rapidez que actuó contra Elisa, haga respetar el llamado a comparecer del Congreso que el auditor Alonso Godoy ignoró impunemente en febrero.

¿O a ese ¨Patrón” también se le cuida?  

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jaime.barrera@milenio.com