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Limpiar el Poder Judicial

Habrá que tomar muy en serio y apoyar con todo vigor la propuesta que lanzaron ayer las cúpulas empresariales de Jalisco de reestructurar el Poder Judicial, sin duda el que opera con mayor opacidad, corrupción e impunidad por los bajos niveles de escrutinio que su misma estructura evita, y cuyo último síntoma de pudrición fue la salida de su titular Luis Carlos Vega Pámanes, cuyos antecedentes penales todos callaron, y que hoy es la más clara prueba de la complicidad criminal en la que funciona este Poder en la entidad.

Esta trama de intereses nocivos que se ha tejido por décadas, y que se quiso romper con la llegada de la alternancia política a Jalisco en 1995, cuando el PAN intentó torpemente jubilar magistrados, o con la inútil creación del Consejo de la Judicatura, que lejos de frenar las malas prácticas de magistrados y jueces, creció y consolidó las corruptelas, demuestra que por sí solos los que hoy controlan el Poder Judicial, no van a cambiar con la sóla salida de Vega Pámanes. Lo que harán será darle vuelta a la página y reacomodarse bajo el grupo que logre la nueva hegemonía en torno al nuevo presidente que inicia funciones en enero y que irá respaldado por la mayoría en el Congreso del partido Movimiento Ciudadano.

Esas lógicas mafiosas y de cofradía en el Poder Judicial se expresan nítidamente cada que se nombran y se reacomodan jueces y magistrados, o se hacen nombramientos en la estructura del Supremo Tribunal de Justicia, donde lo último que se toma en cuenta es el mérito o la carrera judicial. Ahí lo que cuenta es el nepotismo para poner hijos y familiares, el compadrazgo y las cuotas político partidistas que se dictan desde las curules del Congreso, donde incluso se habla de precios y tarifas para aspirantes a juzgadores y funcionarios judiciales.

Esta limpia al Poder Judicial, indispensable para combatir la corrupción cotidiana en juzgados y salas, y mejorar la administración e impartición de justicia, factor de competitividad clave para cualquier comunidad, debe venir necesariamente de fuera. De ahí el acierto de la intervención que plantea la Iniciativa Privada jalisciense en este Poder del Estado, con la creación de un consejo técnico que incluya a los organismos empresariales (y habrá uq epensar qué otros actores) y la creación de un observatorio ciudadano, que entre otras cosas, ponga lupa a la selección de jueces, magistrados, consejeros y funcionarios judiciales.

Para poder penetrar y rescatar el Poder Judicial habrá que empujar todos, porque la resistencia de los poderes fácticos que controlan jueces y magistrados y se benefician del estado de cosas actual, desplegarán una muy fuerte resistencia. Por ello habrá también que buscar aliados internos, esos miles de buenos abogados y funcionarios que han estado marginados por años por no hacerle el juego a los encumbrados por dedazo. Ellos, los que se han superado académica y profesionalmente y que han sido relegados sin duda verán con simpatía esta iniciativa y ayudaran desde dentro. Esta causa es definitiva para que el Nuevo Sistema de Justicia Penal no nazca podrido.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4