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¿Qué originó tanta furia, Enrique Alfaro?

Vayamos al principio.

El lunes de la semana pasada MILENIO JALISCO publicó una investigación que reveló cómo el candidato del Partido Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, amplió su residencia y el régimen de propiedad en el que se encuentra, sin los permisos de construcción correspondientes.

El domingo antes de la publicación, en función a los principios éticos y de equidad periodística que rigen en Grupo Milenio, lo buscamos para contrastar las conclusiones de nuestra investigación y conocer su opinión. De haber mostrado la licencia de demolición y construcción respectiva o haber escuchado alguna otra explicación, la nota hubiera dejado de serlo o habría salido con el equilibrio de las dos versiones. Lejos de ello, ahí en privado, Alfaro lanzó sus primeras descalificaciones a nuestro trabajo. “Hagan lo que quieran. Hagan el ridículo y dile a Jaime que ya sé a quién responde”, le dijo palabras más, palabras menos a mi colega que le tocó buscarlo. 

El hecho de que un ingeniero de profesión, ex alcalde, que busca serlo de nuevo pero ahora de la capital jalisciense, y que además presume que como diputado local fue el principal promotor del nuevo Código Urbano que violó cuando se saltó los trámites de la ampliación de su casa, es noticia aquí y en China.

Pese a ello, luego de la publicación vino la estrategia del silencio y luego la del intento de aclarar con documentos que nada tenían que ver con lo que se cuestionaba. Tan no fue así que el ayuntamiento de Zapopan lo requirió para deslindar responsabilidades.

La única referencia que Alfaro ha hecho del tema fue el viernes en su página de Facebook donde incluyó las portadas de MILENIO JALISCO que tratan este caso y que llamó “Primeras Planas de Desinformación”. A esa difamación respondí en mi columna de ayer. Hoy sostengo cada una de las líneas que escribí y que desataron ayer una inédita y contratada andanada de falsedades y mentiras en redes sociales. Cada peso de nuestro patrimonio familiar resiste el escrutinio al que quiera que nos sometamos cualquiera de los que pretenden ahora erigirse como los juniors y paladines de la transparencia y cuyos multimillonarios bienes no cuadran con su esfuerzo personal y trayectoria profesional, aún sumando sus herencias.  

El caso es que ayer, luego de que Alfaro ignoró los dos llamados previos y los tres días que le dio el Ayuntamiento para regularizar su situación, inició ya el proceso de multa. Hoy por eso va como nuestra nota principal y lo será cuando por fin Alfaro entienda que no le ayuda desatender a una autoridad que él aspira ser y se pronuncie al respecto.  

Mientras aquí seguiremos, tranquilos, pese a las tempestades de bajezas, furia y odio propalados desde el mundo virtual, dinámicas implacables que se han sumado al periodismo de hoy, pero que sin duda enriquecen nuestra independencia editorial para ganar día a día la confianza de nuestros lectores con un periodismo libre, profesional y de servicio.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com