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A lo que obliga el Jueves Negro

Como un antídoto contra la amnesia colectiva de hechos que por su nocividad no debemos olvidar, para que no queden impunes y buscar que no se repitan, hoy hacemos una revisión de lo que, por fortuna, se mantiene como una de las manifestaciones de la delincuencia de mayor violencia y crueldad en la historia reciente de Jalisco.

Mi compañero Jorge Martínez nos presenta una síntesis de lo ocurrido luego del multihomicidio de Los Arcos del Milenio, como se llamó al hallazgo de 26 cadáveres distribuidos en 3 vehículos, que el hampa decidió abandonar en la madrugada en plena Avenida Lázaro Cárdenas a su cruce con Mariano Otero para provocar terror en la ciudadanía. También como un abierto desafío a autoridades municipales, estatales y federales. Pero sin duda lo más valioso de esta entrega periodística es el resultado de una petición de transparencia que revela cómo este hecho que crispó a la comunidad hace 5 años, sigue impune, ya que, aunque hay 12 detenidos, a ninguno se le ha sentenciado y tres ya fueron absueltos por Magistrados.

En ese sentido, el lustro de este acto de barbarie coincide con el cumplimiento de un año de recurrentes tensiones entre la Fiscalía General del Estado y los magistrados del Poder Judicial, justo por la liberación de inculpados, entre ellos los tres de este caso, exonerados a mediados de este año. Además del intercambio de señalamientos en público y en privado entre los titulares de ambas instancias, corren también quejas y denuncias penales que la Fiscalía ha interpuesto contra jueces y magistrados.

Sin duda recordar la conmoción que causó en la ciudad y en el País aquella noticia obliga a que la revisión tanto de la actuación de la Fiscalía al detener a los presuntos culpables, como la de los magistrados que los absolvieron, se haga pública y se despejen dudas de presuntas complicidades con los que interceden por los acusados y que están detrás de ejecuciones masivas, como la de aquel 24 de noviembre de 2011.

Más aún, porque se comprobó que en aquel multihomicidio no sólo murieron sicarios de bandas rivales sino también ciudadanos inocentes, que fueron secuestrados al azar para que los agresores cumplieran la cuota de víctimas del cártel rival exigida por los capos que les ordenaron los homicidios.

Por eso también es buen momento para revisar qué hemos hecho para no permitir que los delincuentes que se disputan la plaza ganen nuestro espacios públicos con actos para aterrorizar a la población. ¿Qué hicieron los mandos policiales para mejorar su coordinación, sus patrullajes y estrategias en los últimos 5 años, para que no vuelva a transitar más un convoy cargado de muerte sin ningún problema?, ¿Qué políticas públicas contra la pobreza y la recuperación del tejido social hicieron las autoridades?

Y como ciudadanos: ¿Qué tanto ha disminuido nuestra apatía y nuestro silencio cómplice al no denunciar a los que viven de la delincuencia o a los que son sus socios y cómplices y se benefician del dinero sucio?

A esas reflexiones nos obliga aquel Jueves Negro.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4